ENRIQUE DUNAYEVICH

Historia Judía no tradicional

LILITH y los Mitos Hebreos

8 bis Lilith

Buenos Aires 11-6-2016

El tema de los Mitos Hebreos está en el libro epónimo de Roberto Graves y Raphael Patai  (Ed. Fayard en francés)). Con una bibliografía  numerosa y seria, hay referencias al Talmud, a la Torah, (los 5 primeros de la Tanah, la Biblia), y también en libros apócrifos y en documentos sagrados pre-bíblicos en hebreo, perdidos o quemados.

La mayoría de los mitos hebreos tendrían origen asiático (babilónico) o griego. El mito de Lilith aparece en el Génesis Rabba, midrash del siglo V y también en el Yalqut Reubeni, recopilado por R. Reuben ben Hoshke Cohen (m.1673).

El mito de Lilith, tiene algunas interpretaciones “particularmente audaces”. Aparece relacionado con la palabra latina succubus (yacer, debajo de). Para entenderlo es necesario introducir algunas consideraciones previas.

En el capítulo Les compagnes d’Adan de los Mitos Hebreos se afirma que según la tradición las primeras relaciones sexuales que el hombre tuvo fueron con animales, una práctica común de los pastores de Oriente Medio (“bestialismo”, Dic. Lengua Española). En la época akkadia hay referencia de Gilgamesh y sus relaciones con gacelas y otras bestias.

Sobre el tema, veamos lo que en el Génesis Capítulo II, a partir del versículo 17, aunque desordenadamente, se dice o se habría querido decir con lo de que Jehová encargara a Adán de ocuparse de los animales y de darles un nombre. En qué consistía la ocupación, en el  versículo anterior lo explica: “No es bueno que el hombre esté solo, haréle ayuda idónea para él”. Pero “Adán no halló ayuda que estuviese idónea para él” (la cursivas están en la versión de Cipriano Valera). Los versículos siguientes sin ninguna conexión aparente con los anteriores, se refieren al nacimiento de la primera mujer de la costilla de Adán (que todavía no tenía nombre) y a lo de la desnudez.

En el capítulo III  viene lo de todo árbol del huerto y lo de la serpiente y finalmente lo del pecado. En el versículo17 del Capítulo anterior se había referido, aunque relativo sólo al arbol de la ciencia, que si de él comiera, moriría. La cosas no están muy claras; desordenadamente está casi todo dicho, aunque da la impresión que aquí falta algo.

La creación de los animales y la tarea fallida de “ocuparse” de ellos encomendada a Adam, para que no estuviera sólo, está dentro de la zoofilia de la época aunque no acorde con la imaginación de un creador. Al mismo tiempo explica la desconexión aparente entre esos versículos y los del nacimiento de la mujer.

 

El mito de Lilith, sin eufemismos, va llenar  ese vació.

Lilith tentando a Eva en la capilla Sixtina

Lilith tentando a Eva Capilla Sixtina

Al encargar Dios a Adán de ocuparse de los animales, a medida que los animales, machos y hembras pasaban, Adán, celoso de esos amores, copuló con las hembras y no encontró satisfacción alguna: “no estaba idóneo para esta tarea”.Adán entonces formuló a Dios su queja. Dios entendió que era necesario reparar la injusticia y proporcionar una compañera a Adán; decidió así crear la mujer, la primera, formada como Adán, con polvo y barro. Y Dios creó la mujer, diría Vadim.

El hecho es que Adán y Lilith nunca se entendieron. Cuando él quería acostarse con ella, ella se negaba a ponerse abajo, boca arriba, la posición que él pretendía: “¿Porqué debo yo acostarme debajo tuyo? Yo fui también hecha de polvo como tú, soy tu igual” le diría. Adán trataba de obligarla a obedecer. Era una situación que Lilith no podía soportar. Llena de rabia, profiriendo el nombre del “innombrable” se elevó por los aires y se fue.

Condenada (como demonio) por haber pronunciado el nombre prohibido, huyó al Mar Rojo, lugar preferido de los demonios, donde dio a luz a numerosos seres de su misma especie.

El mito de Lilith, según algunos estudiosos, aunque deformado aparecería también en la Biblia. En Isaías, Jehovah estaba enojado, con Edom sobre el que “descenderá en juicio y anatemizará al pueblo” (XXXIV,5). En ese pueblo pecador en el que “las bestias monteses se encontrarán con los gatos cervales, el peludo gritará a su compañero y también se ayuntarán los buitres, cada uno con su compañera” [las cursivas son nuestras, destacan los reiterados eufemismos], aparece el nombre de Lamia (XXXV,14,15,16) ¿Quién era Lamia)? El Diccionario de la Lengua lo explica: “Figura terrorífica de la mitología con rostro de mujer hermosa y cuerpo de dragón” Con nombre y cuerpo cambiados aparece Lilith.

La preocupación por el bestialismo es planteada varias veces en la Biblia. En el Deuteronomio XXVII, Moisés reitera los mandamientos. Después de algunas bendiciones y numerosas maldiciones (por deshonrar, por no ayudar al ciego, al extranjero, al huérfano y a la viuda y se echare contra la mujer de su padre), en el versículo 21 maldice al que tuviera cualquier parte con una bestia [las cursivas son nuestras].

Nos preguntamos si en el episodio del pecado original, en el que hay tantas sustituciones y castigos, a lo que se está apuntando, es a la condena del bestialismo.

Hay otra moraleja que se desprende de esta historia. El machismo de Adám y su pretensión de someter a la mujer. Las conclusiones más modernas consideran que Lilith representa a la mujer que se rebela contra la dominación machista.

Con Eva el “innombrable” cometió un error similar. Dios creó a la mujer de una costilla de Adán: “femme/ femelle” (aunque venga del latin feminus, se podría interpretar “faite d’un mâle”) por lo que aquí aparece también el machismo de Adám, el hombre, en su pretensión de sometimiento y dependencia de la mujer.

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