ENRIQUE DUNAYEVICH

Historia Judía no tradicional

EL POPULISMO KIRCHNERISTA

A propósito del balotaje

Por Enrique Dunayevich

9prohibido-prohibir-custom La imagen con la que encabezamos este texto se difundió ampliamente en el Mayo Francés del 68 con el label PROHIBIDO PROHIBIR. Fue un momento histórico en el que para algunos pensadores de la escuela deleuziana, foucaultiana  o autonomista italiana creyeron ver que partir del siglo XX, la humanidad había entrado en la  llamada Edad del Pensamiento Contemporáneo([1]) una NUEVA EDAD HISTÓRICA, dejando atrás la Edad Moderna (positivista). Con la eclosión del Mayo Francés, entrabamos en la Edad de la Democracia Horizontal, Absoluta, Participativa. Algunos hasta se habían atrevido a llamarla LIBERTARIA, por encima de la falacia de la democracia representativa.

La primera mitad del Siglo XX había sido un inesperado y complicado y tenebroso período en el que deleznables sectores, a sangre y terror intentaron cerrar el paso a la Nueva Era, enfrentando a valerosos sectores que pugnaron  por abrir el camino a las nuevas ideas.

En ese período confuso y contradictorio, nace el populismo, particularmente en América Latina. Un movimiento que emerge como una alternativa a la bipolaridad sociopolítica izquierda-derecha, entre  sectores populares y sectores dueños del poder. Ante el reiterado fracaso por parte de los movimientos populares en lograr sus objetivos, algunos sectores de la izquierda creyeron ver que ese era el camino. Entre ellos Atilio Borón y Algo Ferrer, dos pensadores respetables y honestos que se identifican con la izquierda y de alguna maneraal mismo tiempo con el kirchnerismo.

En nuestras manos un artículo de A. Borón, que  analizamos por otro lado en  Balotaje crucial para América Latina. En ese sentido hay un cierto paralelismo con las últimas posiciones de Aldo Ferrer que aunque no reconozca las mismas afinidades, tiene una postura semejante. Como punto de arranque  creemos entender que ambos reconocen que en el kirchnerismo de los últimos años  (los de Christina) “algo” no anduvo bien.

.En América latina el populismo es un movimiento que toma el poder en una coyuntura de democracia bajo un líder carismático en un contexto en el que el precio de las commodities le permite una política de masas (popular) con un gobierno autoritario y corrupto.

En 1945 Europa estaba hambrienta, necesitaba carne y la Argentina se la podía proveer: nació el peronismo con los “pasillos del Banco de La Nación “abarrotados con lingotes de oro”. En 1998, en Venezuela, Hugo Chave encontró la salida en el populismo corrupto y autoritario de la “revolución bolivariana”, con la anuencia de sus socios petroleros de la OPEP y las urgentes necesidades del “enemigo”, el imperialismo americano.

En febrero de 2001 el precio mundial de la tonelada de soja era de 150 dólares, en agosto de 2008 de 530 dólares; con la siembra directa que duplicó el rinde y el aumento de la superficie sembrada en aproximadamente un 30%, el incremento del precio de producción de la soja fue de 918 %, tenemos una idea de lo que sólo la soja significó en el incremento del valor de las exportaciones en la Argentina (además del de otros productos primarios como el trigo, el girasol y las carne).

Después de la Guerra Fría, a comienzos  de la década del 2000,  la Argentina tenía  una deuda exterior que superaba todas las posibilidades. En ese contexto Néstor Kirchner llega al poder con el 22% de los votos.

¿Cómo salir del atolladero? Después de algunos intentos de transversalidad política, el boom del precio de las commodities iba a resultar iba a proporcionarle la table de salvación base para su política. La herramienta política sería el populismo, con el que dosificaría los aspectos sociológicos con los económicos.

Aunque durante los tenebrosos años del “Proceso” los Kirchner se afanaron en los aspectos lucrativos de su profesión  (ni el más paupérrimo pedido de habeas corpus en pro de un detenido o desaparecido), NK iba a decorar su actividad presidencial con una ruidosa  defensa de los Derechos Humanos (entre otros, las “intocables” Madres y Abuelas de Plaza de Mayo) y a buscar la colaboración de individuos del “setentismo”.

A partir de esta infraestructura ideológica de “izquierda”, el kirchnerismo implementó la apertura de una política orientada hacia los sectores populares, la implementación del acceso a las jubilaciones y pensiones, una acotada asignación universal por hijo, el apoyo al cooperativismo y la creación de seudo cooperativas de trabajo. Todas estas disposiciones iban en general acompañadas  por una administración clientelista (el ANSÉS, la Aduana, las Cooperativas), que conformaron un aparato político, (en lo últimos años el Camporismo), con el que el kirchnerismo se aseguró el manejo de la administración estatal.

Los elementos anteriores no constituyen los únicos que conforman el populismo kirchnerista. A semejanza del peronismo, su antiimperialismo es una bandera de lucha”.([2]); su estatismo es una herramienta de concentración de poder. En cuanto al “capital”, lejos del período de la Guerra Fría con la demagogia de la marcha “combatiendo el capital”, con connotaciones seudo nietzschenas (el Anticristo de los medios enemigos y el Ecce homo militante de los amigos del poder, el kirchnerismo  iba a lucrar con su propio  enriquecimiento y el de los Lázaro Báez, Cristóbal López y Amado Boudou.

En el plano de la globalización, enfrentado con la política entreguista del menemismo, las estatizaciones de empresas como Obras Sanitarias, Aerolíneas Argentinas, YPF, AFJP, abrieron las puertas al manejo de sus fondos (AFIP), el  favorecimiento del capitalismo prebendario de los Ezkenazi (YPF) o el clientelismo camporista (Aerolíneas).

Con ese basamento económico y  político, el kirchnerismo  conformó un populismo que terminó por atraer a un sector importante de las clases más postergadas y a sectores de izquierda que el “Proceso” y  el neoliberalismo habían  marginado, al tiempo que incorporaba a políticos y administradores del riñón de los regímenes anteriores.

Con el poder asegurado el kirchnerismo puso en marcha el autoritarismo y los mecanismos de concentración del poder para lograr la impunidad de las actividades corruptas que manejaba. En no pocos casos las reformas eran necesarias, eran leyes vetustas de la época del proceso o del menenismo: la ley de medios, el consejo de la magistratura, códigos de procedimiento, civiles y penales en los que no faltaban cláusulas que aseguraban sus propósitos: controlar la justicia, la impunidad, mantenerse en el poder. Con una mayoría legislativa adicta y obediente, frente a una oposición que impotente en lograr algunas mejoras, torpemente terminaba por rechazarlas.

Después del desenfreno, del desmanejo y la ebriedad del triunfo, los vientos internacionales cambiaron de rumbo: el precio de las commodities cayó. Vino la caída de las exportaciones, el desbalance de pagos, el déficit fiscal, la súper emisión monetaria, la inflación. El producto bruto que había crecido al 8% durante siete años frenó su crecimiento: (que el PBI aumente no significa que haya habido DESARROLLO).

Aunque para A Borón hubo una “tenaz ofensiva mediática encaminada a desestabilizar al gobierno,…la voz de alarma… no fue escuchada y analizada por el oficialismo con la rigurosidad requerida por las circunstancias. Prevaleció una actitud que….podríamos calificar como ‘negacionista’, gracias a la cual la autocrítica y la posibilidad de introducir correctivos estuvieron ausentes, con las consecuencias que hoy estamos lamentando”.

Podríamos decir que con lo de que algo no andaba del todo bien, A. Borón, había “todo dicho”. Aunque en realidad no; al no referirse ni a la corrupción, ni al nepotismo, al apañamiento del juego, al narcotráfico, era como para empezar a poner en duda la ecuanimidad de su posición. Ante esa realidad, el período electoral que se avecina es, para el populismo una situación realmente inquietante. Su ineptitud para construir un sujeto político y hacer una verdadera fuerza plural y frentista,  la ‘asombrosa’ incapacidad para preparar, … un liderazgo de recambio que no fuera Daniel Scioli,  la ‘suicida’ actitud … de descalificar y hasta ridiculizar a quien, al final del camino, era el único candidato con el que contaba a la hora de enfrentar la riesgosa sucesión presidencial. Evidentemente Borón y muchos “izquierdistas” no entendieron lo que  el populismo significa y la falacia de su presunto “izquierdismo”. ([3])

 Frente a la incertidumbre que se plantea en el balotaje ante las indefiniciones de los candidatos y la firmeza de los pre-pre candidatos para el 2019, Cristina y Massa) ([4]), no quedan muchas dudas sobre las dudas en cuanto por quién no votar.

Nos referiremos en primer lugar a Macri que con su “alegre” discurso de cambio en ningún momento ha insinuado que el mismo no significa una vuelta, al neoliberalismo, un fantasma que oscurece las posibilidades de una salida progresista de desarrollo.

La continuidad de la mansedumbre y actitud acomodaticia de Scioli a las directivas y políticas de los diferentes presidentes bajo cuyas alas se cobijó, no garantizan su independencia si accede al poder. En particular si va a tener la posibilidad de frenar su vice-presidente elegido constitucionalmente y las agallas para desprenderse de la plaga camporista incrustada en la administración, que rompa con los eslabones de la impunidad, asegure una justicia independiente, desenmascare la corrupción y lleve a un desarrollo que permita salir de este cuarto de siglo endiablado

                                                               Buenos Aires  15 de Diciembrede 2015.

 

([1])  Una artificiosa designación que la Historiografía actual se ve obligada a adoptar para el período que comienza a partir del Siglo XX en cuanto considera, a diferencia de la Historiografía Tradicional que la Edad Moderna no termina  con el siglo XVIII, con la Revolución Francesa para dar comienzo a la Edad Contemporánea, sino que se prolonga a lo largo del siglo XIX, con  el Positivismo, su máxima expresión. El pensamiento contemporáneo tiene un significado mucho má amplio que el de Postmodernidad en cuanto a un rasgo central, el rechazo de la verdad objetiva,  su apoyo a las ideas del relativismo: nada es cierto, nada es falso.

([2]) Independientemente de su aprendizaje mussoliniano durante su asesoría como consejero militar en Roma, el anti imperialismo de Perón fue relativo. Si en un momento la consigna era anti yanqui, Braden o Perón terminó por ceder a la California, la explotación del petróleo. Fundamentalmente estatista, expropió los ferrocarriles, cuya concesión vencía en pocos años.

([3])  Pablo Giussani, en Montoneros, La soberbia Armada, hace un paralelismo entre los Montoneros y Ernest Rohm, el Jefe de las SA , opuestas al pragmatismo nazional-socialista de Hitler opuestos a pactar con el capitalismo. La verticalidad de los Montoneros, que aparentemente se justificaba durante la lucha subversiva se habría mantenido en el supuesto régimen montonero triunfante.

([4])  Ver nuestro artículo Un balotaje con cuatro candidatos.

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