ENRIQUE DUNAYEVICH

Historia Judía no tradicional

EL NEOCOLONIALISMO Y LA GRAN GUERRA AFRICANA

 El Congo en el centro del conflicto

2. Gran Guerra AfricanaAunque en el contexto de la globalización el neocolonialismo es un fenómeno mundial que marcó su impronta en mayor o menor grado en los otros países del continente africano, es alrededor del Congo-ex Belga donde su desarrollo aparece en sus aspectos más característicos. Es la razón por la cual este artículo hemos centrado en el Congo ex Belga. El análisis de cómo se registra en otros países africanos será objeto de otros artículos.

Una referencia previa a los distintos nombres que el Congo ex Belga fue adoptando, nos ayudara a desplazarnos en el accidentado recorrido de las situaciones que analizaremos.

República del Congo es el nombre que el Congo Belga tomó con la independencia, el 30 de junio de 1960. Con el mismo nombre, República del Congo, el Congo Francés, su vecino del norte, un mes y medio después, accedía también a la independencia. Una elección poco afortunada que hizo necesario acotar a esos nombres los de Congo-Leopold y Congo-Brazza (Leopoldville y Brazaville era el nombre de las ciudades capital respectivas). Una situación sintomática: aunque independientes seguían atados a su pasado colonial. En 1964 pareció como si la cadena colonial se rompía, el ex Congo Belga pasó a denominarse República Democrática de Congo; el ex Congo Francés recién en 1970 cambiaría el suyo adoptando el de República Popular del Congo. En 1971 la República Democrática del Congo cambió nuevamente su nombre, ahora por el de República de Zaire. Los nombres Congo y Zaire son deformaciones portuguesas de las palabras kikongoy, nzere o nzadi con las que las tribus bantúes designaban al Río Congo, el más importante del país. Seis años después, en 1997, el nombre de Zaire sería nuevamente cambiado y sustituido por el anterior: República Democrática del Congo. Como veremos fueron sólo cambios nominales, el imperialismo en la forma de neocolonialismo, seguiría vigente.

El país es, después de Argelia, el segundo más extenso del continente y después de Nigeria, el más poblado de los de África Occidental. Se extiende desde una limitada costa de 34 km sobre el Golfo de Guinea a lo largo del África Central hasta la Región de los Grandes Lagos. (Victoria, Príncipe Alberto, Tanganica). Rodeado por diez países, fue en su historia reciente, el epicentro de una activa lucha por el reparto de sus riquezas mineras, con una importante producción de piedras (diamantes), metales preciosos (oro y plata) así como de codiciados minerales ricos en cobalto, cobre, cadmio, zinc, estaño, bauxita y hierro de gran valor industrial; sin referirnos a otros minerales o elementos, a los que nos referiremos, cuyo interés tecnológico es más reciente.

África era una caja de Pandora (en el sentido de sus objetos con aparentes bienes eran finalmente portadores de males) que con los descubrimientos geográficos (Vasco da Gama) a partir del 1500 los europeos empezaron a abrir. Los portugueses y los holandeses, en procura de los minerales mencionados fueron los primeros en tender redes en África Occidental, los complementaban con el marfil, animales y plantas exóticas forestales que Europa también codiciaba. Les siguieron los franceses, los alemanes y los ingleses. Estos últimos, al igual que los españoles, pusieron también sus miras en las fabulosas posibilidades de las recién descubiertas Indias Occidentales. Los recursos naturales eran de su máximo interés; intensificaron sus esfuerzos para extraerlos con la utilización de esclavos indígenas. Para vencer la resistencia de los pueblos nativos, no les resultó difícil, hacer participar en el emprendimiento a los jefes y reyezuelos tribales locales, bases de sustentación del colonialismo del Siglo XVII.

Los belgas independizados de Holanda pudieron participar en el reparto de la explotación colonial recién en 1885, anticipándose en más de medio siglo a los reclamos independentistas de los pueblos africanos, con constitución de un estado aparentemente independiente: el Estado Libre del Congo. En ese encuadre, la administración belga instauró un régimen de terror con características equivalentes a las de los de tiempos de la trata. A partir de 1908, el Reino Belga, modificando el estatus jurídico del Congo. Ello no impidió la continuación del saqueo actualizado que prefiguraba el neocolonialismo. Sus propósitos eran que mantener la mayoría de los nativos en los niveles mínimos de supervivencia y promover inversiones como la construcción de vías férreas, puertos y caminos que la explotación de los recursos minerales requería. Para satisfacer las necesidades de la minoría blanca y asegurar la colaboración de un sector de la población nativa se construyeron escuelas, hospitales y viviendas. Ello no excluía la participación de los jefes tribales en el reparto de los beneficios. En la década del 50 el saqueo continuaba; los trabajos forzados aún subsistían, las relaciones entre congoleños y belgas devinieron más y más tensas. Fue la época del nacimiento de una ola independentista de los pueblos africanos. En los 60 las potencias europeas acordaban la independencia de sus colonias; el 30 de junio de 1960 lo hacía Bélgica con el Congo.

En las primeras elecciones de la nueva República, Joseph Kasavubu fue nombrado presidente; Patrice Lumumba a la cabeza del Movimiento Nacional Congoleño (MNC) era elegido primer ministro. Pero los belgas estaban poco dispuestos a desprenderse de las codiciadas fuentes de recursos minerales, hasta ese momento explotadas sin restricciones. Paralelamente, el desarrollo de la tecnología había renovado el interés por del país como proveedor de un nuevo recurso mineral, el uranio, que había sido usado por los Estados Unidos como base de la bomba atómica.

Apenas tres días después de la independencia el país entró en una situación en la que de una u otra manera quedaría entrampado de ahí en adelante. La provincia de Katanga, en el sudeste del Congo era una de las áreas más ricas del país a través de la explotación del cobre, el oro y el uranio. Las minas eran explotadas por compañías industriales europeas, entre ellas la Unión Minera del Alto Katanga. Moise Tshombé Gobernador de Katanga ante la perspectiva de la pérdida del control de los recursos que la nueva situación podía implicarle se declaró independiente del gobierno central¸ Disponía del apoyo belga a través de una gendarmería de alrededor de 6.000 soldados belgas.

Ante el levantamiento de Tshombé, Lumumba pidió apoyo a la ONU. El mundo estaba en plena Guerra Fría y Lumumba se encontró en el fuego cruzado de los intereses en pugna. Los países occidentales que veían en Lumumba la profundización de la penetración soviética en África, acordaron una intervención limitada y contradictoria: conforme a la Carta de las Naciones Unidas salvaguardarían la unidad del país, al tiempo que en tanto se trataba de un conflicto interno intervendrían sin inmiscuirse. Las directivas: no accionar sobre Katanga y evitar un choque entre los contendientes. Con su presencia se anticipaban a una posible intervención soviética.

Lumumba designó Comandante en Jefe del Ejército a Joseph Désiré Mobutu, un militar supuestamente de su confianza. La aparente neutralidad estadounidense ocultaba sus propósitos: los de introducirse en el Congo por la puerta trasera. A través de la CIA, pusieron en marcha un golpe. Mobutu destituyó a Lumumba y tomó el poder, manteniendo a Kasavubu como Presidente. Poco después Lumumba era fusilado. Fue una situación similar a la del golpe contra Allende de Chile.

Era una situación no aleatoria en correspondencia con la Guerra Fría. Tenía similitud con la Crisis de los Misiles en el Caribe en 1962. Similar pero con diferencias: Lumumba no pudo resistir la confabulación, mientras que Fidel Castro no pudo ser eliminado.

Con Mobutu en el poder apoyado por los americanos, al cabo de dos años de negociaciones, Tshombé cercado por las tropas de la ONU sin posibilidades de llevar adelante sus propósitos, tuvo que renunciar y buscar refugio en el extranjero. Era el comienzo de la nueva configuración del imperialismo: el neocolonialismo. Con la unidad del país restaurada, Mobutu iba a permanecer en el poder durante 36 años, hasta 1997.

El neocolonialismo

En 1965, tras prácticamente cuatro años de inestabilidad, acosado por el movimiento independentista de los antiguos partidarios de Lumumba, Mobutu destituyó a Kasavubu, estableció un sistema político unipartidista y se autoproclamó Jefe de Estado. El país pasó a llamarse República Democrática del Congo

En 1971 el proceso de centralización tomó nuevas formas con la bandera del populismo y del nacionalismo africanista. Mobutu renombró al país como República de Zaire y al río Congo como el río Zaire; Leopolville se convirtió en Kinshasa, Stanleyville en Kisangani y Elisabethville en Lumumbash. Acompañó sus excentricidades (usaba una vestimenta de piel de leopardo símbolo bantú de poder), con el culto de la personalidad (pasó a llamarse Mobutu Sese Seko: “guerrero todopoderoso”) y el nepotismo. La nacionalización de la Unión Minera del Alto Katanga y otras firmas extranjeras, fue una manera de apuntalar el populismo y disfrazar la corrupción, la “cleptocracia”).

Lo acontecido en el Zaire en el período de Mobutu corresponde al período de inestabilidad, de crisis en el que el mundo había entrado: el de la transición a la globalización, y el pasaje del imperialismo al neocolonialismo, pero todavía en la Guerra Fría. Las frecuentes insurrecciones fueron aplastadas con ayuda de los Estados Unidos, de Francia y aún de Bélgica. Mobutu estaba todavía en la esfera de interés de los países coloniales.

El neocolonialismo va a implicar un cambio formal de explotación pero no de contenido. Los territorios coloniales dejarán de ser dominio exclusivo de las potencias imperiales respectivas; los enfrentamientos interimperiales eran menos frecuentes y las políticas a veces compartidas (como en el Congo, por americanos, franceses y belgas). Los territorios de África Occidental dejarán de ser Territorios de Ultramar de Francia, los de África Oriental de ser Dominios del Reino Unido, Angola y Mozambique dejarán de ser Dominios de Portugal y el Congo Belgas de los belgas. Los alemanes habían sido despojados de sus colonias en Versalles. De ahí en más las empresas o consorcios multinacionales o seudo nacionales tendrán el usufructo directo de los recursos naturales africanos, como lo había sido La Unión Minera del Alto Katanga y la Compañía Nacional Petrolera del Congo francés. Las potencias imperiales iban a ser custodios de sus intereses.

En la década de los 60 las potencias coloniales europeas habían acordado reconocer la independencia de los países africanos, en general en la forma de repúblicas. Una independencia relativa, nominal, a remolque del imperio dominante; concebida para poder seguir usufructuando los recursos naturales. De esa manera evitaban enfrentamientos con resultados dudosos, si no sangrientos. Para ello necesitaron poder contar con sectores de las poblaciones nativas que por su nivel social pudieran ser funcionales a las actividades administrativas y políticas de las nuevas repúblicas. Era una política parcialmente iniciada en el período anterior, que había dado lugar al surgimiento de una clase media que había participado de las necesidades y requerimientos coloniales de la época. Son esos sectores los que en el encuadre de la independencia, conforme a sus ambiciones personales de poder o de usufructo, estuvieron en condiciones de adoptar posiciones de gobierno o de administración, en general alineadas con los intereses neocoloniales.

Esa situación no fue exclusiva del Congo. En los otros países africanos, desde siglos, existía una variedad de jefes tribales que podían manejar la población nativa a través del juego de las tradiciones rituales, de los mitos animistas o con la investidura del cristianismo que los europeos supieron aprovechar.

Esta diversidad de sectores y de intereses dio lugar a las rivalidades, enfrentamientos individuales, étnicos o tribales, a golpes militares que, en el período de la independencia, surgieron en todos y cada uno de los países africanos. Una reiteración de presidencialismos releccionistas, de pretensiones de permanencia vitalicias, de sucesiones fraudulentas, de dictaduras, de reyecías y hasta un “emperador”. ([1])

Paralelamente o, sería mejor decir, en oposición a esos sectores, los hubo quienes en algún momento participaron y hasta dirigieron los numerosos movimientos independentistas, populares, democráticos o de liberación. Algunos eran efectivamente movimientos populares y revolucionarios como el del Partido Revolucionario Popular (PRP) de Benin, el del Partido Congoleño de los Trabajadores (PCT) del Congo Francés, el Movimiento Popular por la Liberación de Angola (MPLA) o la Alianza de Fuerzas Democráticas para la Liberación del Congo (AFDLC)l con la que el “Che” Guevara tuvo una actuación poco difundida. Pero no todos lo fueron auténticamente o pudieron mantenerse como tales; bajo la presión soviética se burocratizaron y convirtieron en “democracias populares”, otros fueron apoyados o subvencionados por sectores coloniales, que buscaban posicionarse. Esta última fue una situación muy generalizada en la llamada Segunda Guerra del Congo. ([2])

 

La Gran Guerra de África o Guerra General Africana (1996-2003/05)

Se trató de una guerra en dos etapas sucesivas que se suelen denominar Primera Guerra del Congo (1996-1997) y Segunda Guerra del Congo o Guerra Mundial Africana (1998-2003). En la segunda etapa, que tuvo lugar a partir de la ruptura de alianzas, se incorporaron nuevos contendientes de un abanico de nueve países del eje Norte Sur del centro de África; además de aproximadamente veinte facciones armadas y de legiones de mercenarios. Esa situación convirtió al conflicto en el más grande después de la Segunda Guerra Mundial, lo que justificaría su designación de Guerra Mundial o General Africana (atribuida a Madeleine Albright, la Secretaria de Estado de Clinton). En sus dos etapas el elemento motor fue fundamentalmente la posesión y el control del coltán; de ahí que también se la llame la Guerra del Coltán. Veamos cómo se desarrolló.

En 1990, con el fin de la Guerra Fría, Mobutu dejó de ser un aliado necesario y las potencias coloniales, en el marco del neocolonialismo, orientaron su política hacia nuevos rumbos. Mobutu había nacionalizado la explotación de los recursos mineros. La política neocolonialista era la de restituir su explotación a las empresas inversoras, los gobiernos de las potencias coloniales convirtiéndose en custodios de sus intereses ¿En qué contexto iba a tener lugar ese cambio?

El cambio tuvo lugar a partir del descubrimiento de las propiedades de minerales que hasta entonces habían tenido poco interés en cuanto a su aplicación industrial. Se trataba del coltán, un compuesto de colombita y tantalita (óxidos de niobio y de tántalo con hierro y manganeso), que revolucionó la fabricación de los chips de los procesadores y celulares por su capacidad de almacenar cargas electrónicas en volúmenes muy pequeños. Su aplicación significó un fabuloso avance en la informática y en las comunicaciones. La explosiva difusión mundial a la que el descubrimiento dio lugar fue fundamental en la industria de dispositivos electrónicos, de celulares, y en un extendido rango de aleaciones metálicas, aplicaciones aeronáuticas y quirúrgicas. ([3])

Los componentes minerales del coltán son relativamente escasos en la naturaleza. Las principales reservas estarían en África Central, Brasil, Colombia, Venezuela, Australia, Canadá y China. Se ha pretendido que el Congo sería depositario del 80% de las reservas mundiales; una cifra cuestionada. El hecho es que la acelerada demanda mundial de las aplicaciones produjo un incremento meteórico de su producción y de su precio.

La situación tuvo incidencia directa en el Este del Congo (en particular Katanga) rico en los minerales componentes del coltán. La región, conjuntamente con Burundi, Ruanda y Uganda geográficamente formaba parte de la Región de los Grandes Lagos; resultaba inevitable que los EEUU y los países coloniales europeos reencausaran sus objetivos políticos en esa dirección.

Uganda ,protectorado británico hasta su independencia en 1962. A partir de entonces  había pasado por sucesivos golpes y contragolpes que culminaron en dictaduras como las de Milton Obote y la del farandulesco y brutal Idi Amin (1971-1979). [4])

Ruanda y Burundi (dos de los países continentales más pequeños del África) a fines del siglo XX habían devenido colonia belgas unificadas con el nombre de Ruanda-Urundi. En 1962 fueron reconocidos como países independientes. Habían sido teatro de una cruenta guerra protagonizada por los hutus y los tutsis, (estamentos de una misma etnia). Inicialmente una guerra civil, el conflicto se generalizo y la región devino el campo de matanzas indescriptibles, represiones, venganzas, expulsiones y huidas de poblaciones aterrorizadas: fue el llamado Genocidio Ruanda. ([5])

Los tres países no tenían salida al mar. Por el oeste, 300 km en vía recta hasta la Puerta del Infierno sobre el río Congo y de ahí por vía fluvial, 3.000 km hasta su desembocadura en el Atlántico y por el este, 600 km en vía recta por Tanganica hasta el Índico. Eran países agotados por las guerras, escasos en recursos mineros. Burundi era uno de los cinco países más pobres del mundo con suelos erosionados y desforestados.

Alrededor de esa cuestionable configuración geográfica, los EEUU y los países imperiales iban a poner en marcha su estrategia para controlar los recursos de la región Este del Congo (provincias de Tshopo, Kivu del Norte y Kivu del Sur y particularmente Katanga). Tenían el apoyo de Uganda con Musevini presidente amigo personal del presidente americano. En Ruanda, donde los tutsis del Frente Patriótico Ruandés (FPR) enfrentados con Mobutu habían tomado el poder su presidente Paul Kagame era un joven militar educado en los EEUU. Burundi sería el tercer aliado, era un país fácilmente manejable, los golpes y los presidentes sin representatividad, se sucedían.

La coalición estaba integrada también por la Alianza de Fuerzas Democráticas para la Liberación del Congo (AFDLC) que agrupaba a las fuerzas que habían apoyado a Lumumba; estaba encabezada por Laurent Désiré Kabila, un marxista, consecuente opositor de Mobutu. En la coalición participaban también legiones mercenarias francesas y belgas; eran la expresión de la política neocolonialista que priorizaba los objetivos comunes sobre las rivalidades interimperiales.

En diciembre de 1996, dio comienzo la llamada Gran Guerra de África o Guerra General Africana. En su primera etapa, la Primera Guerra del Congo se puso en movimiento para deponer a Mobutu. Iba a durar 9 meses (1996-1997).

Después de más de treinta años de dictadura, el poder de Mobutu se había debilitado y su influencia era escasa. En su política nacional africanista había nacionalizado las compañías de capital extranjero. Con la corrupción y el despilfarro, el país estaba fundido, tenía una deuda externa de 13.000 millones de dólares, Ante su inminente derrota Mobutu escapó a Marruecos. No pudo gozar mucho de su fortuna (tenía 6.000 millones de dólares, la mitad de la deuda externa del Congo), moriría de cáncer un año después.

Sus desmoralizadas tropas fueron rápidamente derrotadas. Los rebeldes capturaron Kinshasa ex Leopolville y Lubumbashi, anteriormente, Elisabethville, capital de Katanga. Laurent Désiré Kabila se convirtió en el nuevo presidente. El Zaire volvió a denominarse República Democrática del Congo.

La caída de Mobutu puso al descubierto la oposición de intereses entre las fuerzas triunfantes. Kabila, como presidente del gobierno central del Congo, no dudaba de sus derechos de retomar la explotación de los recursos mineros del Este. Sus intereses no eran los de los países coloniales y los de Ruanda y Uganda, que querían usufructuar los recursos del Este del Congo. Fue la ruptura y el comienzo de la Segunda Guerra del Congo.

En esta etapa va a quedar en descubierto la manera espuria como el neocolonialismo llevó adelante su política expoliadora.

Uganda y Ruanda, los dos principales aliados del Este solo contaban nominalmente con el Frente Patriótico Ruandés (FPR), el Movimiento por la Liberación del Congo (MLC), y las fuerzas de Uganda. No eran fuerzas suficientes para para encarar el conflicto. El control territorial sobre las minas de la zona fronteriza les iba a proporcionar la salida. Con la explotación y la comercialización de sus recursos iban a poder subsidiar las tropas, financiar las legiones mercenarias e incorporar los movimientos guerrilleros regionales con contenidos, (por lo menos iniciales) étnicos y propósitos libertadores. Poco importaba si los medios utilizados fueran la explotación, el saqueo directo o en el caso de las guerrillas, que su participación se complementara con la explotación directa por los militantes mismos o como custodios de los mineros. ([6])

Uganda y Ruanda completaban su participación como contrabandistas de los minerales que robaban al Congo con destino a América del Norte, Asia y Europa donde eran procesados e industrializados. Un entramado, que bien podríamos llamar drama, por los millones de muertos que ocasionó. Cabe referirnos al rol de las potencias dominantes, más exactamente de los gobiernos de las excolonias actores en los primeros planos de la escena, en cuanto custodios e intermediarios de las empresas trasnacionales a cargo de la explotación directa de las minas. Las más relevantes la Barrick Gold Corporation, canadiense, la Anglo-American Corporation, sudafricana, la American Mineral Field (con intereses de Bush padre), el Banco de Comercio Desarrollo e Industria (BCDI), corresponsal del Citibank, la SOMIGL (Sociedad Minera de los Grandes Lagos), la EWR (Eagle Wing Resources. Y, en la otra punta, en el extremo de los ovillos de este impresionante tejido en joint-ventures, los Nokia, Erickson, Siemens, Sony, Bayer, Intel, Nokia, Motorola, Compaq, Hitachi, IBM, nombres de cartelera

Ante la acometida de sus ex aliados, ahora enemigos, Kabila pidió apoyo fundamentalmente a los países del Comité para el Desarrollo del África Austral. Namibia, Angola y Zimbabue respondieron a la llamada; también los países del norte: Chad, Libia y Sudan. Las razones de la participación de estos contendientes fueron diversas, de acuerdo a sus intereses y estrategias del momento. ([7])

La guerra comenzó a fines de 1998, con avances, enfrentamientos, altos al fuego y acuerdos como el de Lusaka, en gran medida inoperantes, en cuanto las guerrillas continuaban funcionando impunemente.

A fines de 2002 diferentes actores del conflicto, no todos, firmaron el “Acuerdo Global e Inclusivo de Pretoria” que ponía término al conflicto y establecía un cronograma para la instauración de un sistema democrático en el Congo. El acuerdo puso término formal a la Segunda Guerra del Congo. Fue una paz precaria. El conflicto continuó; hubo millares de muertos, violaciones, tortura, además de los muertos por hambre y enfermedades prevenibles y curables, sin contar los millones de desplazados y refugiados en países vecinos, el llamado Genocidio Congoleño. Desde la Segunda Guerra Mundial, fue el conflicto que más vidas costó.

Una gran parte de la región del Este siguió siendo insegura, los conflictos étnicos como el de Iturri que reclamaba la participación de los tutsi en el gobernó del Congo y los fronterizos de Ruanda, que reclamaba territorios en las provincias de Kivu del Norte y del Sur, continuaron. Laurent Kabila fue asesinado; fue sustituido por su hijo Joseph Kabila con un espíritu más componedor. Hubo propuestas de compañías mineras de Estados Unidos, Canadá e Israel de apoyar al Congo a cambio de acuerdos comerciales.

Los enfrentamientos y aplazamientos de las elecciones continuaron, la débil institucionalidad estatal siguió siendo débil, la falta de una tradición republicana y de una administración sustentable, las hemos analizado anteriormente, fueron heredados del colonialismo y sostenidos por el neocolonialismo. Quedaron como trasfondo que explican que el conflicto se prolongara en forma imprecisa hasta 2003-2005

Cabe analizar, transcurridos sesenta años de independencia, lo ocurrido en relación al desarrollo del país, en particular en lo que se refiere a las condiciones de vida de la población.

Como hemos señalado anteriormente el Congo es el segundo país en superficie en África y el segundo en población (después de Nigeria). Con una localización ecuatorial, con altísimos índices pluviales y una cuenca irrigada por el Río Congo y sus numerosos afluentes, con una extraordinaria regularidad: es el segundo más largo de África y el segundo más caudaloso del mundo. ([8])

¿Cómo un país con tanta riqueza y potencial económico generó la corriente emigratoria que provoca los desequilibrios demográficos actuales del primer mundos?

Es indudable que los ocho años de la Primera y la Segunda Guerra del Congo, además de incidir en el crecimiento demográfico, han paralizado el desarrollo del país pero el estancamiento reciente no explica el retraso durante medio siglo de independencia.

Son las condiciones de explotación en las que el neocolonialismo ha colocado al país las que han llevado a la situación actual. Es una situación general del modelo neocolonialista en la que el Congo aparece en forma relevante.

Un hecho particular, un trabajador congoleño normal gana alrededor de 10 u$s mensuales, el sector minero, entre 10$ y 50$ semanales. Conforman con los que podríamos llamar su “infraestructura logística” la quinta parte de los trabajadores del país. Esta “infraestructura logística” está constituida por cazadores de elefantes, gorilas y chimpancés de la selva, traficantes de marfil y de cuero en el mercado de exportación, al mismo tiempo proveedores de carne de los trabajadores mineros. La carne el alimento básico y de elevado precio, al que los mineros, pueden acceder por el valor diferencial de su salario. Una manera, en la economía del neocapitalismo, de cerrar el circuito de integración del salario como reproductor de la fuerza de trabajo.

¿Qué ocurre con los cuatro quintos restantes de la población? La región ha tenido una economía estancada desde los mediados de los 70 hasta mediados de los 90 con el 57% de la población viviendo por debajo del nivel de pobreza. La pobreza en el conjunto del país se ha mantenido en los niveles anteriores a la independencia. Con niveles de salud bajos, agravados por la incidencia de enfermedades como el ébola y el sida, además de las inevitables implicancias por el contacto con minerales radiactivos; con un alto grado de inseguridad y de violencia; con una población de alumnos primarios de menos del 1% de la población en edad escolar; con una esperanza de vida que no alcanza los 40 años de edad y un increíble crecimiento población (se calcula que para el año 2050 el país va a tener 177.200.000 de habitantes o sea el triplo de la actual), esas situaciones no podía sino generar una corriente impresiónate de emigración. ([9]).

Una situación general relacionada con el modelo neocolonialista en la que el Congo aparece como testimonio relevante. Un neocolonialismo movido por la avidez de riquezas, indiferente a la miseria, en un mercado en meteórica expansión

Una emigración constante, con la Unión Europea como destino habitual, particularmente Bélgica y Francia pero desgraciadamente con un final anunciado por la cantidad de balseros náufragos en el cruce del Mediterráneo.

26 de Julio        

[1]). Jean-Bédel Bokassa, convertido al islamismo como Salah Eddine Ahmed Bokassa, auto-coronado “Emperador de Centro-África” en una fastuosa ceremonia inspirada en la coronación de Napoleón.

[2]) En el caso de Angola aparecieron tres movimientos: el nombrado Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA)apoyado por el Partido Comunista Portugués, y el Frente Nacional de Liberación de Angola (FNLA), con una base étnica bakongo con vínculos con el Gobierno de los Estados Unidos y con el régimen de Mobutu y   un tercer movimiento, la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), con base étnica y regional en el corazón de Ovimbundu, en el centro del país, con el apoyo del gobierno apartheid de Sudáfrica. Terminaron enfrentados entre sí.

[3]) La información sobre el coltán ha sido extraída del artículo de Ramiro de Altube :La fiebre del coltán, el imperialismo continúa, publicado en Afrol News (30-06-08)

[4]). Durante Idi Amin, Uganda había pasado de la lealtad a occidente al respaldo sucesivo de Libia de Muamar el Gadafi, de la Unión Soviética y de Alemania Oriental.

[5]). El conflicto había comenzado con la llegada de los tutsis a Ruanda en el siglo XVI. Con la minoría tutsis en el poder, ganaderos de espíritu señorial y militar y la coparticipación de los belgas, los tutsis encabezaron una política discriminatoria y represiva contra la mayoría hutus La toma del poder por estos últimos fue el comienzo de las matanzas. Según testimonios imparciales las responsabilidades habrían sido compartidas

[6]). Estaban la Unión Nacional Ruandesa (UNR) también de tendencia tutsi, el Partido del Movimiento de Emancipación Hutu (PARMEHUTU), la Avocación para la Promoción Social de las Masas (APROSOMA) también de orientación hutu, la Unión Democrática Ruandesa (RADER)i y también numerosas milicias como las de los maji-maji y los Interahamwes.

[7]). La República del Congo, ex Congo Francés no acudió al llamado; había estado bajo un régimen marxista aunque manteniendo sus relaciones de exportación con Francia. Con el fin de la Guerra Fría, había vuelto al multipartidismo. El Río Congo, en gran parte la frontera con la república hermana del sur, era lugar de tránsito principal de la producción congoleña. Su participación en el conflicto, hubiera desequilibrado los intereses de su potencia “protectora” y la habría colocado en situación de extrema vulnerabilidad al tiempo

[8]). Su cuenca se extiende en un área de 3.700, 000 Km2.,de la que gran parte cubre la República Democrática con sus 2.340.000 km2

[9]) Una situación agravada por la importante migración de las regiones de Darfur y Kordofán de Sudán atraída por el fenómeno del coltán.

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