ENRIQUE DUNAYEVICH

Historia Judía no tradicional

VESPUCIO, un falsario histórico

 

Una alternativa a la Ruta a Extremo Oriente

La inquietud despertada por los viajes de Marco Polo  en el  siglo XIV no había desaparecido;  Cipango (Japón o la India), Ciamba (el sudeste asiático), Catai y Manghi (China septentrional y meridional serían el paraíso por sus riquezas. A ello se unía la

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Viajes de Marco Polo

avidez gastronómica por las especies. Salvo la sal, el anís y la mostaza que Europa producía, las Islas de las Especias eran proveedoras de otras exquisiteces para los hedonísticos paladares europeos: el clavo de olor, la nuez moscada, la pimienta, el pimento, además de  numerosas especies de árboles de indudable interés.  La búsqueda de una  alternativa a la Ruta de las Especias (y de la Seda), dominada por los  mongoles  y por los otomanos, poco amigos de los cristianos, era permanente. África apuntando al sur, se interponía, mientras la quimérica Ruta de Occidente a través del Atlántico atormentaba cada vez más los espíritus inquietos y aventureros.

 

En aquella época, la idea más avanzada de  relativa a la forma de la tierra no era la de que la tierra fuera redonda: en las antípodas las personas andarían las patas para arriba, los árboles crecerían hacia abajo y llovería y nevaría hacia el cielotomada. En una carta a la reina Isabel, Colón escribía:    “El mundo no es redondo, tiene forma de teta de mujer, la parte del pezón, la más alta, cerca del cielo, por debajo de la línea equinoccial, el fin de Oriente adonde acaban toda tierra e islas del mundo”. La idea no era tan absurda, aunque no lo expresara así, se podría llegar a Indias navegando a lo largo de un paralelo, sea hacia Occidente, sea hacia Oriente.

En 1415, Portugal inició la carrera a lo largo de la costa atlántica africana.  El infante Enrique el Navegante, hijo no heredero de Juan I (el hijo mayor y heredero era Eduardo I)  hizo pie en África tomando Ceuta, encarando la construcción de un puerto y de astilleros con miras al emprendimiento de futuras expediciones. Alfonso V (1438-1481) sucesor de Eduardo I continuó con la política expansiva en la búsqueda de la conexión del Atlántico con el Índico: el Cabo Bojador, el Cabo Blanco, las islas Madeira, las Azores, las del Cabo Verde y la península del mismo nombre en Dakar, el punto más occidental del continente, fueron los pasosos sucesivos.

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Los 4 viajes de Colón

Mientras los portugueses se afirmaban en la costa atlántica de África, en 1492 sobreviene el descubrimiento de América. Colón, había llegado supuestamente a la costa oriental de Asia, desde donde la Corona Española esperaba tener acceso a las soñadas tierras. El descubrimiento  inquietó a los portugueses en cuanto según el Tratado de Alcaçovas (1479)  tanto los descubrimientos actuales como los futuros, serían del dominio privativo de los Reyes Católicos, mientras que ellos (los portugueses) quedarían excluidos en cuanto relegados a las costas africanas e

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El Tratado de Tordesillas

islas cercanas. Ante un eventual conflicto, en 1494 los Reyes de España y Portugal firmaron  el Tratado de Tordesillas por el que se estableció una línea de demarcación a 370 leguas al oeste de las islas del Cabo Verde, (el meridiano 46º 37’ longitud oeste): los territorios o islas al oriente de la misma serían  adscritos al área de acción de Portugal, mientras que los de la parte occidental serían del dominio español. Esta línea resultó corresponder al meridiano que pasa por la actual ciudad de São Paulo, lo que  significó que, cuando en 1500  Pedro Álvarez Cabral  arribó a las costas brasileñas, esa región quedara bajo la soberanía portuguesa y a partir de allí, lo que hoy forma parte de la República de Brasil.

 

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Las Islas de las Especias en el Archipliélago Malayo

A pesar del inesperado éxito de Colón, la corona Española se encontró en una embarazosa situación. Porque aunque en el tercer viaje tocó el continente en la desembocadura del Orinoco y en el cuarto recorrió las costas de Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, el hecho era que si había llegado al Asia, las ansiadas islas no terminaban de aparecer. Aparentemente estaban enmarañados en el Archipiélago Malayo.

La Corona Española intentó salir del impase a través de una serie de expediciones denominadas «viajes menores», o «viajes andaluces» que encontrara el paso.

En 1498 Vasco de Gama doblaba el Cabo de Buena Esperanza, remontaba la costa oriental Africana y piloteado por un conocedor de los monzones llegaba  a

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Las Islas de las Especias

Calcuta. La dominación portuguesa se hizo efectiva sobre los territorios de Angola, Mozambique y diversas ciudades de la India, e Indonesia. Los portugueses habían retomado la delantera.

En 1499, Alonso de Ojeda, que había participado en el primer viaje de Colón inició el primero de los viajes menores tomando el mismo rumbo que Colón en el tercer viaje, pero en dirección opuesta, desde el suroeste a lo largo de lo que resultó ser tierra firme, siempre en la búsqueda de un pasaje hacia la India. En su recorrido se recaló en un golfo que llamó Venezuela o Pequeña Venecia cuya población constría sus con pilotes en el agua, de ahí el nombre. En la expedición incluía el piloto y cartógrafo Juan de la Cosa, a partir de cuyos bosquejos esbozó el Primer Mapamundi donde figuraban  las tierras descubiertas. La expedición repartió con algunas perlas, algo de oro y varios esclavos.Unos meses después Vicente Yáñez Pinzón, que también había participado en el primer viaje de Colón, partió en otro viaje menor; pasadas las Canarias y las islas de Cabo Verde tomó rumbo sudoeste hasta perder de vista la Estrella Polar por primera vez los marinos españoles pasaban el Ecuador y entraban en el Hemisferio Sur. La esfericidad de la tierra había sido constatada anteriormente en el segundo viaje de Colón por la comparación horaria de un eclipse lunar registrado simultáneamente en Cadiz y Sao Vicente (Portugal). En ese viaje,  enero de 1500,  Vicente Yáñez Pinzón tocaba tierra en el noreste de Brasil,  esta vez más al Este, aparentemente en el cabo San Agustín  el extremo más oriental de Brasil. Tres meses más tarde tuvo lugar el desembarco de Pedro Álvarez Cabral  en nombre de Portugal. Su desembarco en Porto Seguro (Bahía) dio pie para que Portugal tomara posesión de esas tierras en cumplimiento del Tratado de Tordesillas.

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La Ruta por el Cabo de B.Esperanza

Aunque Vasco da Gama ya había dado la vuelta al Cabo de Buena Esperanzas y había abierto la ruta hacia el Asia, para los españoles la ruta a la India por Occidente, a través de las islas que Colón había descubierto, seguía siendo hipotéticamente la más corta por lo que seguía vigente la necesidad buscar el paso. De acuerdo a ello ,Yáñez Pinzón prosiguió su viaje  rumbo al Oeste, bordeando la costa norte del Brasil, pasando por la desembocadura del Amazonas (Santa María del Mar Dulce) y por la costa de la actual. Evidentemente no estaban en un archipiélago y el caudal del Amazonas no podía provenir sino de una cuenca muy importante, que debía pertenecer a un continente que se extendía al sur del Ecuador; evidentemente no era el asiático, cuyo extremo sur, en la India, estaba en el Hemisferio Norte. El descubrimiento de Colón debía corresponder a un Nuevo Continente. El viaje de Yáñez Pinzón fue narrado, en los  primeros volúmenes de una serie de ocho que con el nombre de  “Décadas de Orbi Novo”  Pedro Mártir de Angleria public en 1493-1525. Con ese nombre, se podría pensar que Angleria (y Yáñez Pinzón) creían  que los descubrimientos de Colón correspondían a un “nuevo mundo”. Sin embargo no fue así, por lo menos no lo manifestaron expresamente.

 

¿Por qué esa resistencia en reconocerlo? Las tierras descubiertas no parecían despertar un interés mayor por sí mismo. Hasta entonces, lo que descubridores y expedicionarios traían de sus viajes, los objetos auríferos y las especies y plantas autóctonas, en el encuadre motorizador de la búsqueda de las Islas de las Especias, no habrían sido suficientes para que se dejara de priorizar el objetivo asiático.  Por eso en la perseverante búsqueda, el mismo Colón y Antonio Ojeda  desestimaron que la desembocadura del Orinoco y después la del Río de la Plata por  Días de Solís correspondieran a otro continente que no fuera el asiático.  Esa búsqueda seguía siendo tanto la de un paso por el sur como la de un posible paso a través de las tierras   de América Central, cuyas costas Colón había recorrido en su cuarto viaje, una travesía que los colocara frente al continente o las islas  tan requeridas. Por eso el desembarco de  Hernán Cortez y su sangrienta conquista del Imperio Azteca y el de Vasco Núñez de Balboa, que, en 1513  lo llevó al descubrimiento del mar del Sur (el Pacífico). Cuando Balboas se encontró frente al Pacífico no debería haber tenido dudas: las Islas de las Especias no estaban allí,las islas descubiertas no estaban en proximidades con el conrinente asiático. El ciclo de la búsqueda del paso  a la India por el Sur recién se cerraría cuando por el Estrecho de Magallanes el portugués Fernando de Magallanes, al servicio de Carlos I de España inició la etapa final de la ‘Vuelta al Mundo’ (el 21 de octubre de 1520), que Sebastián Elcano culminó.

Los sucesivos descubrimientos en las primeras décadas del Siglo XVIy el del descubrimiento del paso al Pacifico por el estrecho,  terminaron por modificar el rumbo que los países europeos tomaron. No cabía más dudas, las tierras  que Colón había descubierto y los “viajes menores” habían recorrido, correspondían a otro continente. El nuevo continente se interponía entre Europa y las Islas de las Especias. En cuanto a cómo llegar a esas las soñadas islas, la ruta por el Estrecho de Magallanes era la más larga y riesgosa (el Estrecho implicaba una peligrosa travesía), mientras que la ruta que cruzaba el Istmo de América Central (el de Panamá), la más directa, atravesaba una zona tropical boscosa y accidentada con poblaciones aparentemente inhóspitas; además exigía el trasporte de las naves desarmadas o la existencia de una flota de recambio sobre el Pacífico; habría que conformarse con el periplo por las costas africanas con el desvió por el Cabo de Buena Esperanza o la tradicional ruta por Medio Oriente controlada por los otomanos.

Que creyeran que se trataba de un nuevo mundo o no, el hecho es que el primer cuarto del Siglo XVI (1500 1525) es el período en el que avanzando por la costa occidental del continente, se inicia la Conquista de América, se fundan los primeros asentamientos y se empieza a descubrir las riquezas que este “inesperado” continente iba a proporcionar.

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Conquistando con la fe

Efectivamente lo que inicialmente parecía ser de un interés menor, el oro, la plata y las perlas que se habían ido conociendo a partir de los “regalos” o saqueos  a las poblaciones aborígenes resultaron  ser botines de valor apreciable.  A ello se agregaba el incentivo de “leyendas”, como la de la existencia de una “Montaña de Plata” en el Imperio de un Rey Blanco. Así, a partir de 1524, los conquistadores en particular los Francisco Pizarro y los Diego Almagro  comenzaron la marcha con las ignominiosas matanzas y al vergonzoso saqueo de  las fabulosas riquezas sudamericanas.

 

Además el continente era rico en nuevas especies para solaz de los paladares europeos (ají, chili, quina, pimiento), nuevos productos agrícolas (papa, y sus múltiples variedades, batata, maíz, tomate, poroto, frijol, zapallo, maíz, maní o cacahuate, palta o aguacate),  numerosas frutas tropicales y otros productos de un consumo particular como el tabaco, la coca y el cacao. Vale señalar que comparativamente, era tan rico en especies, como las Molucas con las particularmente apreciadas  nuez moscada y  clavo de olor.

 La vida del farsante

A pesar del nuevo contexto de posibilidades, la impronta que la búsqueda de las Islas de la Especies llevó a mantener una indefinición durante  los primeros años del siglo XV en cuanto  al nombre que el nuevo continente tendría. Aunque adelantándose a su tiempo, Pedro Mártir Anglería había acuñado el término “Nuevo Mundo” en el título de su serie histórica “Décadas de Orbi Novo”, los castellanos lo llamaban “las Indias Occidentales” y los portugueses bautizaban las costas brasileñas como “Vera Cruz” o “Tierra de Santa Cruz”.

Es el momento de preguntarse: ¿Quién fue Américo Vespucio que tuvo la gloria de dar su nombre al Nuevo Continente?

Vespucio 800px-Amerigo_VespucciNacido en Florencia en 1454, formó parte de una familia en buenas relaciones con los sectores altos y de poder de la Toscana (los Medici). Ello le permitió tener una educación y una rica formación clásica, científica, astronómica, cosmográfica y comercial (Aristóteles, Ptolomeo, Estrabón, Virgilio, Dante, Petrarca, Toscanelli, Pico della Mirándola), a la par de una temprana participación en los negocios familiares y una valorable relación con las altas esferas reinantes.

En Sevilla en 1491, su actividad se amplió y diversificó como armador y aprovisionador de barcos. En 1499 se embarcó en el primero de los viajes menores, el capitaneado por Alonso de Ojeda. En su recorrido contorneó la actual costa de Venezuela. En 1501, se mudó a Lisboa, donde participó en una expedición portuguesa, con el propósito de reconocer la tierra descubierta por Cabrall en 1500. En las Islas del Cabo Verde una tormenta habría provocado importantes daños en las embarcaciones por lo que las naves habrían tenido que retornar al puerto de partida. El papel de Vespucio en ese viaje no parece muy claro. Se le han atribuido otros más, pero sin una constancia.

Vespucio fue seguramente un hombre de mundo que supo relacionarse con las altas esferas reinantes. Colón, en 1505, en una carta a su hijo Diego elogia al florentino y dice que  lo tenía viviendo en su casa. El mismo año  pasó a  trabajar al servicio del Rey Fernando de Aragón, en la Casa de Contratación de Sevilla. Los propósitos  del rey eran seguir patrocinando expediciones para encontrar el paso a las Islas de las Especiaspor Occidente; Vespucio  con  Vicente Yáñez Pinzón fueron encargados de organizar y proveer los suministros para las expediciones. Su importancia y actividad fue  en ascenso. En 1508 ambos, junto a Díaz de Solís integraron la llamada Junta de Burgos  orientada específicamente a la búsqueda de la ruta a la India  por el Paso del Sur.  Se le otorgó el cargo  de piloto mayor en tierra  (un cargo poco común pero evidentemente de prestigio). Sus funciones eran las de enseñar las habilidades de navegación (cosmografía, métodos astronómicos y pilotaje) sustituyendo las viejas prácticas de estima, con amplias facultades de inspección, control y calificación. Tenía a su cargo además la responsabilidad de los registros cartográficos e hidrográficos,  una de sus labores era la confección del Padrón Real, un mapa donde figurarían todos los hallazgos nuevos. Un Padrón que nunca llegó a completar. De esa época se conservan dos mapamundis,  el denominado Kunstmann y el Egerton que falsamente les han sido atribuidos.

Según Felipe Fernández Armesto historiador británico Catedrático de Historia Mundial y Ambiental de la Universidad de Londres de la  Tufts University  de Boston, que ha estudiado en profundidad la documentación concerniente a Vespucio, el resultado de sus actividades en ese cargo estuvieron lejos de ser exitosas en la opinión tanto de los aprendices (quejosos de ser examinados por alguien con tan poca experiencia práctica de navegación) como del mismo Vespucio descontento por el desinterés de sus alumnos. Evidentemente no era un conocedor del Nuevo Mundo: apenas de una pequeña porción. En cuanto a sus conocimientos de astronomía y cartografía aparte los que adquirió en su juventud, pudo haber tenido alguna actividad cartográfica con Juan de la Cruz el primer mapamundista del Nuevo Continente en el viaje de Alonso de Orellana.

Los años posteriores siguió proveyendo suministros para expediciones de exploración. Vespucio murió en febrero de 1512.

Cómo comienza el fraude

En 1503 o 1504 apareció impresa en París una obra en latín titulada Mundus Novus, que sería la traducción resumida de cartas escritas en italiano por un “Americus Vespuccius”. Hubo otras ediciones en latín en Florencia, Augsburgo, Venecia, Amberes y otras ciudades. Se tradujo también al alemán, al holandés y al checo. En 1507 se retradujo el texto latino al italiano.

Numeradas del uno al seis esas cartas relataban los supuestos viajes realizados por Vespucio fundamentalmente al nuevo continente e incluían informaciones astronómicas.

En la Nº 4, la titulada Mundus Novus, Vespucio relata que en su viaje en 1501, las costas exploradas eran tierra firme continental, no islas, que ese continente está “más densamente poblado  que nuestra Europa o Asia o África” por lo que es lícito llamarlo “Novum Mondum”. En ella Vespucio critica además la incompetencia de los pilotos portugueses y afirma que gracias a sus conocimientos salvó la expedición.  Hacia el final de la misma menciona otros dos viajes, que no detalla, que habría realizado a las órdenes del rey de Castilla. También anuncia que está preparando una nueva expedición con dos naves. La carta parece estar basada en cartas auténticas escritas anteriormente, mezcladas con ediciones de terceros que introducen noticias sensacionalistas y contradicciones significativas. En las otras cinco cartas, numeradas de acuerdo a la cronología en que habrían sido escritas, se reiteran los viajes reales o supuestos de Vespucio. La carta sexta, llamada la Lettera a Soderini, gobernador de Florencia, sorprende por su ligereza, contraria al estilo frío de las anteriores, con mezcla de castellano e italiano con gruesos errores lingüísticos que sorprenden en Vespucio por su formación clásica..

Esas cartas han sido tomadas como evidencias documentales de la participación de Vespucio en numerosos viajes transoceánicos y de sus conocimientos cartográficos y astronómicos. Sin embargo Felipe Fernández Armesto, descarta que sus viajes fueran más de dos. En cuanto a la información cartográfica y astronómica a la que esos documentos se refieren no fueron verdaderamente aportes  suyos, eran del conocimiento tanto de los cosmógrafos académicos como de los navegantes de la época.

Si las cartas, originales, fueron escritas por Vespucio, con los viajes que se atribuye, con la valoración de  sus conocimientos  cosmográficos y la afirmación de que las tierras descubiertas eran continentales, no islas, no pueden caber muchas dudas que lo que perseguía era levantar su prestigio, sobre todo ante la corona, un prestigio por demás en caída ante su fracaso  en el manejo y actividades de la Junta de Burgos.Como señala Fernández-Armesto no fue en su viaje de 1499 que Vespucio reconoció que se trataba  de tierras firmes pertenecientes a otro  continente a un Nuevo Mundo, sino que los volúmenes de Décadas de Orbi Novo de Pedro Mártir de Anglería debieron ser la fuente

La superchería no implicaba que Vespucio pretendiera que había descubierto que era un nuevo continente y menos que debiera llevar su nombre. Concuerda con lo que se puede inferir de la personalidad de Vespucio, un marino mediocre, con conocimientos generales de cartografía, habituado a las actividades organizativas y comerciales de armado de expediciones y al manejo del acondicionamiento de flotas navieras, que quería su experiencia naviera y sus cualidades

Cómo fue que las cosas siguieron por el camino que siguieron? En 1507, en la Abadía de Saint Dié des Vosges en Lorena, Francia  decidieron reeditar la “Cosmografía de Ptolomeo”, la obra geográfica de referencia de esta época. Los numerosos descubrimientos de los últimos años implicaban que se la corrigiera. Es entonces que se recordó las cartas de Américo Vespucio. Para trazar y grabar los nuevos mapas se llamó a un joven geógrafo de nombre Martin Waldseemüller.

Es así que el 25 de Abril de 1507, fue publicada con el nombre de Cosmographiae Introductio una obra con los mapas de las tierras nuevamente descubiertas y los relatos de los 4 viajes de Vespucio. Fue en es publicación que se sugirió que el nombre del nuevo mundo debería ser “América” (femenino por analogía a “Europa”, “Asia” y “África”) en honor de quien se reconocía como su descubridor: América, la tierra de Américo (“quasi Americi terram sive Americam”). La fantochada de Vespuccio fue más lejos de lo que él se habría propuesto

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El Mapamundi con “las Tierras de Américo”

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Martin Waldseemüller inscribió el nombre América en un mapa titulado Universalis Cosmographia que se incluyó en el folleto. En el mismo, se representaba el Viejo Mundo, con un retrato de Ptolomeo y  el Nuevo Mundo, con el retrato de Vespucio. La obrafue un gran éxito editorial y rápidamente el vocablo “América” se propagó a otras obras cartográficas.

El propio Waldseemüller en un mapa posterior (1513), rectificó el error de la publicación en cuanto al nombre con el que se designó al nuevo continente, afirmando que su descubridor había sido Colón. El mapamundi de Waldseemüller que se había perdido, fue hallado en 1901 dentro de un libro olvidado en el Castillo de Wolfegg  (Würtemberg, Suabia).¡Cuánto más justo sería aquí decir: “Es así, cómo se escribe la Historia”

 

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