ENRIQUE DUNAYEVICH

Historia Judía no tradicional

EL TERRORISMO EN LA GLOBALIZACIÓN

Por Enrique Dunayevich

En el contexto del mundo actual

EURABIACon la magnitud de la crisis el tema de los refugiados no puede ser encarado con el enfoque eurocentrista actual tanto de los gobiernos como de los medios de los países dominantes. El tema no es Europa y “sus alrededores”. Para entender los problemas del “centro” y de “hoy”, el punto de partida debería ser salir del “centro” e ir a la “periferia”; salir del “hoy” e ir al “ayer”, a la “historia”.

Para los países centrales la cuestión de los refugiados y los problemas que ocasionan en la población: su tranquilidad, su bienestar, la exacerbación del nacionalismo. La cuestión de los “balseros” no es novedosa; el lamentable caso de Ahyan fue la chispa, en cuanto toca a lo emocional, a la sensibilidad. Los refugiados no solo provienen de Asia huyendo del terrorismo islámico, aunque de aparente menor actualidad, están también los que escapan de África huyendo de la miseria y de la súper explotación de los recursos naturales en manos del Neocolonialismo. Por eso la respuesta, lo que hemos llamado “la periferia”, es Asia, África,  y el Neocolonialismo.

El tema de los refugiados africanos y del Neocolonialismo lo hemos tratado en otros artículos. Nos ocuparemos aquí de lo relacionado con el terrorismo Islámico, el yihadismo hacia el que las miradas europeas deberían volcar particularmente su atención. ([1])

Su tratamiento reviste un interés paralelo en lo tocante a la paz en Israel no sólo en cuanto uno de los objetivos del yihadismo es la destrucción del Estado de Israel, sino porque tiene su contraparte del lado judío: el expansionismo israelí que postula  la reconstrucción de la milenaria Monarquía Davídico-Salomónica, sustrato ideológico del fundamentalismo judío que retrasa las posibilidades de paz palestino-israelí.

Empecemos por las bases religiosas del islamismo. Se abrevan en el Corán que define los preceptos religiosos del Islam y su relación con el resto de la sociedad. La shahāda, o profesión de fe islámica, declara la fe en un Dios único (Alah) “No hay más dios que Alah y Mahoma es su Profeta, su “Último Profeta”. y proclama el cumplimiento de la sharia, las leyes religiosas. La relación con el resto de la sociedad, estaría definida por las numerosas referencias al término yihad que literalmente significaría “lucha”, “esfuerzo””. Si entendido como “guerra para imponer la religión, como “guerra santa”, aunque guerras de religión hayan habido en todos los tiempos, las Cruzadas (que fueron ocho) y las numerosas Guerras de Religión entre católicos y protestantes, esa interpretación abre la vía al fundamentalismo terrorista con todo tipo agresividad y niveles de expresión. La cuestión resulta muy diferente si yihad  se traduce como “esfuerzo que todo creyente debe realizar para cumplir con los preceptos religiosos e introducir la religión en otros pueblos”. Son numerosos los estudiosos que interpretan el término en uno u otro sentido. En cuanto a intérpretes, cabría referirse a los que  consideran que los verdaderos intérpretes son los que ellos consideran sucesores de Mahoma.  Ello dio lugar a las dos sectas principales, los sunitas y los shiítas, en disputa permanente desde los comienzos del islamismo una disputa mrnor frente a la magnitude del conflict actual.

A partir de las consideraciones anteriores nos encontraríamos con relación a la interpretación de la yihad,  en los extremos habría el islamismo fundamentalist y terrorista, el yihadismo y en el otro, el islamismo moderado. No entra en los propósitos de este texto referirnos y menos enumerar los países, poblaciones, instituciones e individualidades afines al fundamentalismo, como tampoco hacer lo equivalente con los que apoyan la tolerancia y participan en movimientos ecuménicos. Ante la proliferación de los actos terroristas, su generalización y el impacto que los atentados han producido, hay quienes sostienen que la primera interpretación del término corresponde al verdadero islamismo; que esa interpretación está confirmada por otros versículos en la misma línea como la que justifica el suicidio en una acción de fe. Ante la proliferación de los actos terroristas, su generalización y el impacto que los atentados han producido, hay quienes sostienen que la  primera interpretación del término corresponde al verdadero islamismo; que esa interpretación está confirmada por otros versículos en la misma línea como la que justifica el suicidio en una acción de fe. Que siendo los musulmanes que no están de acuerdo una minoría casi inexistente, el dialogo con el islamismo no es posible y que la única conducta ante los atentados terroristas es el contraterrorismo y la represión.

Tomando la estimación de Richard A. Clarke, los musulmanes en el mundo que se identifican o tienen cierta aproximación con el fundamentalismo terrorista serían entre 300 y 500 millones. ([2]) Según otras estimaciones, para una población mundial de 7.700 millones y un total de 1.200 millones de musulmanes, el porcentaje de los afines al fundamentalismo terrorista sería del 20%. Serían una minoría, importante pero minoría. Cuantificación masiva pero terminante. El hecho es que no todos los musulmanes  serían partidarios de la violencia y el terror, serían de todas maneras una minoría en el total de la población musulmana y todavía una gran minoría en el contexto de la población mundial. Nos encontramos aquí con que los que pretenden que islamismo es sinónimo de terror, y que prácticamente  no hay islamistas moderados,  con quien dialogar; están negando las posibilidades de un acercamiento, de una convivencia, de  acuerdos de paz. Ello implicaría también que los sectores moderados,  al sentirse aislados terminarían por inclinarse hacia el terrorismo.

Con una visión similar, aparentemente contraria, pero igualmente equivocada, están los que sostienen que el terrorismo (del califato EISI , el de Al Qaeda y los numerosos pequeños grupos dispersos yihadistas no dejarían de ser una minoría, en la diversidad y cuantía del mundo musulmanes y en la totalidad de la población mundial. Ese sector está minimizando e ignorando el incremento del yihadismo en los últimos veinte años, especialmente a partir del atentado de las Torres Gemelas, el atentado del S11 que significativamente marca el inicio de la escalada del terrorismo. Hitler llegó al poder dentro de la legalidad de la República de Weimar no siendo un partido mayoritario; no eran pocos los que pensaban que era un megalómano. ([3]) Ese sector está ignorando  el grado de dinamismo del yihadismo, de sus posibilidades futuras y si no corresponde encarar el problrma con toda seriedad. ([4]). En el ámbito de Europa, actualmente hay más de 30 millones de musulmanes, un 4% de la población. Se estima que en unos pocos años la cifra podría llegar a 50 millones.

Por otra parte el incremento de los inmigrantes es tal que en todos los países europeos se ha registrado un aumento del nacionalismo, y un fortalecimiento de los partidos de derecha. En Francia, tradicionalmente anti-argelina  con una presión inmigratoria desde las luchas por la independencia de los pueblos del Magreb es el país que con mayor intensidad sufre el impacto. El Frente Nacional de Marine Le Pen, de corte fascista (anteriormente antisemita, actualmente anti musulmán), es hoy la primera fuerza política. El fortalecimiento de los partidos de derecha se registra también en países como Suecia, Dinamarca, Holanda, tradicionalmente abiertos a los refugiados. El caos político económico actual ha generado un verdadero círculo vicioso. Los partidos nacionalistas arguyen que los refugiados  quitan el trabajo a los nativos y no hacen esfuerzos por  asimilarse,y los inmigrantes se quejan por la discriminación. Con formación educativa y niveles sociales inferiores, los inmigrantes, siendo a veces tercera generación en el país no encuentran apoyo de los gobiernos de los países donde ingresan. Gobiernos como los de España y Grecia no pueden superar la crisis económica lo que profundiza la marginación, la xenophobia incrementa el odio al musulmán.

El terrorismo encontró también en Francia un terreno donde fermentar. El principio de tolerancia, dio lugar a situaciones contradictorias a través del pretendido respeto a la igualdad y a la libertad de expresión. El gobiernosancionó la prohibición de la burka en lugres públicos (el velo con el que las mujeres musulmanas cubren el rosro). ([5])

Otra actitud lamentable del gobierno francés que dio pie al incremento del terrorismo islámico, la reiteración de burlas y caricaturas de símbolos o íconos musulmanes en el semanario satírico Charlie Hebdo. La respuesta terrorista: una masacre en el hebdomadario y dos días después la mortal toma de rehenes en un supermercado kosher de París.

En resumen, las actitudes y enfoques anteriores aún encarados desde puntos de vista o posiciones políticas diferentes, son igualmente peligrosos.

Negar las posibilidades de un diálogo constructivo con el islamismo, ignorar la política neocolonialista en los países islamizados, el trato discriminatorio de los refugiados o descendientes, la sectorización social en los países europeos y la contradictoria defensa de la identidad cultural (libertad de expresión y no respeto a la identidad cultural ajena), son políticas y actitudes que contribuyen a fortalecer la expansión del terrorismo islámico.

El islamismo a través de la historia

En qué medida los componentes del Yihadismo forman parte de las bases ideológicas del islamismo? Veamos si en las luchas del islamismo a través de la historia encontramos elementos que le anteceden.

Como aparente defensor del islamismo, el yihadismo, postula “volver a los orígenes deI Islam”, restaurar su grandeza, reislamizar las sociedades musulmanas desde la más estricta ortodoxia creando estructuras políticas que velen por la unión de todos los musulmanes, generalizar el Islam por todo el planeta a través de la yihad, , induciendo y castigando a los infieles por todos los medios, incluso la violencia y el terror..

Después de las prédicas iniciales de Mahoma en Medina (Medinah al Nabi, la Ciudad del Profeta), con su muerte en 632, sus seguidores, los califas, emprendieron la difusión del islamismo. La expansión fue fulgurante. En diez años conquistaron sucesivamente la costa del Mar Rojo (el Hedjaz), el sur de la Península Árabe (Yemen) y su parte central, Palestina, Siria y Egipto. En los años siguientes la expansión continuó; en tres siglos con el Magreb completaban el Norte de África, mientras que hacia el Este ocupaban Mesopotamia, Persia y Afganistán hasta las lindes de India. En los siglos siguientes fragmentados políticamente continuaban difundiéndose como fuerza religiosa llegando a cubrir el Sur y Sudeste Asiático: la India, Indochina e Indonesia. En el siglo XV habían extendido su dominio sobre parte de las islas del Sudeste Asiático  y en África sobre  el centro y sur del continente . El cristianismo después de los tres siglos  de un trabajoso asentamiento inicial en Europa sudoccidental, requirió ocho siglos más para llegar a Polonia y Hungría.

Podemos decir que la expansión del Islam se realizó en un mundo con un vacío político y religioso particularmente importante.(6) En el Siglo VII los dos imperios dominantes en Cercano y Medio Oriente, el bizantino y el persa, se desgastaban en enfrentamientos mutuos y se agotaban con las invasiones escandinavas y orientales. La situación se definió en 636 con la derrota de los bizantinos en Yarmuk y la islamización parcial de los persas. Bizancio comenzó a perder territorialidad en Cercano Oriente: el abandono de su dominio de Siria y Palestina, de las islas del Egeo, del Mediterráneo y de las costas del África del Norte (Egipto y el Magreb).

Esta etapa termino con la invasión de la Península Ibérica en 711 donde los visigodos se retiraron conservando inicialmente un reducto en Asturias. La expansión musulmana hacia el Norte fue detenida en Poitiers en 732 por Carlos Martel del reino germano de los francos. La conquista de Europa no pudo seguir.

En el oriente europeo hubo una situación paralela. Después de la caída del Imperio Sasánida en 651, el califato omeya intentó penetrar en Europa por el sudeste conquistando las llanuras caspio-negrinas a través de los pasos del Cáucaso; vio su avance frustrado ante la oposición del llamado Imperio Kházaro, en ese momento aliado de los bizantinos. Los kházaros habrían sido el equivalente en el Oriente europeo de lo que los francos de Carlos Martel fueron en el Occidente. El cuadro de un avance posible sobre Europa quedaba así congelado. En la Península Ibérica se iniciaba la Reconquista, con dominio territorial compartido con los visigodos y salvo la ocupación de Sicilia en el siglo X, el ingreso a Europa estuvo  vedado a los musulmanes por todavía siete siglos. En Cercano Oriente los bizantinos les cerraban el cruce de los Dardanelos, acantonados en Bizancio con el cerco de protección del oeste de Asia Menor.

¿Cuáles fueron las características del islamismo en esta etapa ? ¿En qué medida  puede servir como antecedente del fundamentalismo yihadista?

En la meteórica expansión hasta el intento de avanzar en Europa había transcurrido un siglo (632-732). Desde 651 hasta 750, el mundo islámico fue regido por la dinastía omeya y a partir de 750 hasta 1517, por la dinastía abásida. Conformando un imperio teocrático-militar, con la complejidad social de una población mayoritariamente no árabe, con pueblos recién convertidos, no pudo mantener la unidad política en ell inmenso territorio que abarcó. Esa situación sumada a los permanentes enfrentamientos internos (no siempre entre sunitas y shiítas) dio lugar a que se formaran diferentes reinos independientes que nominalmente aceptaban la dependencia religiosa de los abásida como califato. . ([7])

Bajo la dinastía abasida (en la línea sunita) la fragmentación política y las revueltas shiítas estuvieron lejos de dejar la impronta de centralidad que el fundamentalismo Yahídico pretende imponer.

En cuanto a la relación con los pueblos que conquistaban, las fuerzas árabes conformaban un conjunto  fundamentalmente de nómadas, de un bajo nivel de desarrollo social, poco habituados a la labranza y ajenos los manejos administrativos y fiscales. El núcleo de la expansión contaba con sectores que afines a la actividad comercial, satisfacían los requerimientos administrativos que la nueva situación imponía, pero no eran suficientemente numerosos. Los califas entendieron la importancia de no desarticular la economía de las regiones que dominaban: la población nativa debía continuar con sus actividades de manera de poder pagar los tributos que aseguraran el mantenimiento del nuevo estado. Los cristianos y judíos tenían oficios actividades que cumplían esos requisitos. Para llevar adelante sus propósitos los árabes establecieron la institución de la dhima, que permitía a cristianos y judíos continuar con sus creencias y sus actividades contra el pago de un impuesto especial, la jizya. La dhima era un derecho y una obligación y aunque hubo casos puntuales de matanzas, los creyentes no musulmanes no tuvieron que enfrentarse con la alternativa “conversión o muerte”. Una situación muy diferente a la que sostuvo la Iglesia del cristianismo nizeano, con los que no compartían sus sucesivas disposiciones doctrinales (arrianismo, nestorianismo, monofisismo) y por supuesto los judíos.

En consecuencia, como lo  señalado, la actitud el islamismo de los primeros tiempos,con relación a los no creyentes no puede ser tomado como antecedente de sometimiento religioso que el yihadismo pretende, ni tampoco, pese a algunos excesos, de su política de violencia terrorista.

Pasemos a la etapa siguiente, la de los selyúcidas partir del siglo XI; incorporados al islamismo tampoco pudieron sostener una unidad política que les hubiera permitido constituir un verdadero imperio. Las fragmentaciones y las luchas internas continuaron. Fue la época de las Cruzadas, los enfrentamientos de los árabes no se limitaron a con los bizantinos, también con los fatímidas, que en conflictos internos les habían pedido ayuda, una ayuda que les significó su desplazamiento por los ayúbidas de Saladino. Durante los aproximadamente tres siglos de Las Cruzadas en el cada vez más reducido Imperio Bizantino, el accionar musulmán contra los ejércitos cristianos estuvo en correspondencia con las matanzas y excesos de la época; su conocimiento poco aporta como antecedente histórico del yihadismo

Pasamos a la tercera etapa más cercano a nuestros tiempos. Va a durar siete siglos. Hay un primer interregno: en 1258, los mongoles convertidos al islamismo, liderados por Hulagu, nieto de Genghis Khan que desplazan parcialmente a los selyúcidas, van a estar vigentes hasta 1357. En el siglo XI procedente de Asia Central habían aparecido los turcos. Eran inicialmente pequeñas tribus dentro del dominio selyúcida. En 1299 con Osmán I a la cabeza (en turco “Utman“, del que deriva la denominación de otomanos) comienzan a cerrar el cerco sobre el Imperio Bizantino para iniciar el postergado avance sobre el continente Europeo. Inicialmente fue la ocupación de territorios de la retaguardia bizantina: Tracia, Serbia, Bulgaria. En 1389 con la Batalla de Kosovo llegan al Danubio. Parecían indetenibles; en 1456 sufren en Belgrado la primera derrota; ello no impide que continúen en su avance, ahora sobre el Sacro Imperio Romano Germánico. La caída de Constantinopla y el fin del Imperio Bizantino (del Imperio Romano de Oriente) fue en 1453. Constantinopla pasó a llamarse Estambul. La expansión continuó hasta 1556 con Solimán el Magnífico; una expansión que se mantuvo todavía un siglo. El Imperio cubría tres continentes una vasta parte del Sureste Europeo, el Medio Oriente y Arabia y el norte de África. Poseía 29 provincias; Moldavia, Transilvania, Valaquia y Crimea eran Estados vasallos

La formación de este vasto conjunto territorial no se produjo por herencias, enlaces matrimoniales o relaciones dinásticas, sino por efecto de conquistas. El Imperio era económicamente autosuficiente, producía alimentos y materias primas que consumían o con las que elaboraban productos para el consumo propio y la exportación. Con el control de las rutas continentales y marítimas y sobre todo la ruta de las especias y la seda, obtenía considerables recursos. Estos ingresos no eran suficientes para soportar las guerras y la política dispendiosa de los sultanes. La expansión fue sustentada por los saqueos que las conquistas hacían posibles y por el pago de tributo por los territorios conquistados.

Con la muerte de Solimán el Magnífico, en 1566, comienza el deterioro y la decadencia, fueron numerosos los sultanes incompetentes  que sucedieron a Solimán. En los enfrentamientos sobre todo con el Sacro Imperio Romano Germánico las victorias empezaron a transformarse en derrotas, los saqueos fueran insuficientes para solventar los gastos de guerra. Era un círculo vicioso, las derrotas eran cada vez más numerosas y el derrumbe del imperio se aceleraba. El descubrimiento de América con el flujo de plata y oro, la expansión comercial y la revolución industrial en los siglos XV a XVIII produjeron un fortalecimiento de los países de Europa Occidental y Central. En  medio de los avances de la revolución industrial, que el Imperio no supo aprovechar su economía feudal se debilitó, empezó a ser despojado de territorios en provecho de Austria, Rusia y la Mancomunidad Polaco-Lituana y la pérdida en manos de Francia y del Reino Unido de posiciones de dominio en el Mediterráneo (Creta, Chipre).

En ese contexto el oeste de Europa entró en la Edad Moderna y con ello la aparición del concepto de Estado-nación y el derecho de los pueblos a tener un territorio claramente delimitado donde desarrollar su etnia, lenguas, creencias, patrimonio cultural, y tradiciones y una unidad política que se convertía en el centro de identificación del pueblo; un concepto que iba acompañado con el nacimiento del nacionalismo en el buen sentido, es decir como sentimiento sano. El Imperio otomano seguía siendo un conglomerado de religiones y etnias, una unidad política y cultural sin cohesión. A las pérdidas territoriales  anteriormente mencionadas, se agregó la fragmentación por la formación de países independientes (Serbia, Rumania, Bulgaria, Albania y Grecia) reclamados por los grupos étnicos respectivos. Finalmente en 1918, con el fin de la Primera Guerra Mundial, el Imperio Otomano iba a colapsar

Las innumerables guerras que protagonizaron a lo largo de aproximadamente ocho siglos implicaron las muertes y excesos habituales en las guerras de todos los tiempos. Aunque estas circunstancias no corresponden en forma explícita a la pretendida vigencia de la interpretación terrorista del islamismo yihádico, no pueden menos que sugerirnos una constante interesante. El islamismo desde su nacimiento en el año 622  hasta 1922, es deci rdurante trece siglos, ha manifestado su vocación de persistir en esfuerzos para lograr el crecimiento. Esa vocación manifestada como expansión territorial se concretó a través de guerras, lo que implica que la “violencia” es una componente implícita del islamismo;  ello que no significa, lo reiteramos, que el terror haya sido un componente necesario.

Las instrucciones de Abu Bakr, el primer califa, sucesor de Mahoma al inicio de la expansión confirman la invalidez histórica del fundamentalismo terrorista  yihádico: “Ser justo, la injusticia nunca prospera; sostener la palabra dada, aún si lo fue ante los enemigos; ser magnánimos: “no asesinar” al anciano, ni al joven ni a las mujeres (las comillas son nuestras ).

El Islam se expandió con la política de incorporar a los “pueblos del libro”, mediante la dhima.Fue la época del pre-mercantilismo en la que fraternizó con otros  pueblos (la India, China, Grecia) de los que incorporó sus conocimientos y descubrimientos ; conocimientos que fueron difundidos en Europa prerrenacentista, y que a su vez enriqueció (el ALgebra, los ALgorismos, la Alquimia, la Astronomía).

Las bases ideológicas del Yihadismo en el Imperio Otomano en su etapa final

Las raíces ideológicas con las que las organizaciones terroristas intentan justificar su accionar corresponderían a los preceptos básicos del Corán que el propio Alah dictó a Mahoma a través del arcángel Gabriel. Verdades reveladas que excluirían cualquier clase de razonamiento externo. La lectura de los versículos coránicos que trascribimos al pie de página; es sintomática: la convicción y la fe de Mahoma y sus seguidores no podían expresarse como una canción de cuna, el espíritu de conquista inicial no podía no expresarse en aquellos tiempos sino en términos de violencia, pero lo que es notorio es que después de las amenazas y admoniciones, es un espíritu de tolerancia que aparece. ([8])

En 1517 el califato abáside fue reemplazado por el califato otomano. Veamos si en este período se registró algún cambio en las actitudes de la jerarquía religiosa. La jerarquía religiosa continuó rígidamente centralizada lo que no impidió que se mantuviera la política de tolerancia que implicó la institucionalización de las religiones protegidas por la dhima. Más aún se establecieron  los millet que autorizaban a los ortodoxos griegos, a los armenios maronitas y a los judíos a organizarse con instituciones autónomas autogobernadas bajo el control del bey. En el mismo sentido el espíritu de tolerancia se confirmó cuando en 1492 los judíos fueron expulsados de España y las autoridades otomanas les abrieron sus puertas:  el califato no  exigengía la de sumisión de los otros credos.

Independientemente de la actitud de tolerancia que el califato tenía, en el contexto de expansión del Imperiose dio una situación que estaría en el nacimiento de la necesidad de volver a los orígenes, a la pureza de los comienzos que el yihadismo preconiza. El Estado otomano era una máquina militar que entre 1300 y 1566 se alimentaba con los recursos de la guerra; en el contexto de guerras contínuas, los combatientes necesitaban un espacio donde pudieran salir de la tensión del combate (“el reposo del guerrero”), resurgió una institución similar a unas que existieron en otros tiempos, en el Egipto Antiguo, en Grecia (los gineceos), en la India musulmana (las zenanas), en Italia (los serrallos), nos referimos a los harenes. Independientemente de constituir centros de intrigas, de luchas de poder y conspiraciones, eran lugares de expansión de los sultanes; en ellos había música, danza y sexo. Eran prácticas contrarias a los preceptos coránicos. En una época de decadencia, donde la guerra, los saqueos eran la norma, resulta plausible que grandes sectores de la población musulmana hayan cedido a la tentación de esos incumplimientos. No sería en  harenes pero cumplían su función, infringiendo no solo los preceptos de veda de ejecutar ciertas músicas, de bailar ciertas danzas, sino también de beber café, de fumar tabaco o hachís. Resultaría incluso que las jerarquías religiosashabrían infringido los preceptos de equidad y honestidad del Corán, desviando para su provecho personal ingresos que administraban; un latrocinio que se habría extendido entre los recaudadores de impuestos y otros funcionarios civiles. No es de extrañar que en el siglo XX esa situación subsistiría por lo que habría dado pie para que, los yihadistas hayan pregonado un retorno a los orígenes. Una situación no muy diferente de la que se dio en el de la Edad Antigua Tardía con los predicadores del el cristianismo que reclamaban volver a la sobriedad y humildad de los primeros tiempos y cuando el estallido de la Reforma y el nacimiento del Protestantismo y el de órdenes como la de los franciscanos.

Hay otros elementos que aparecen los últimos siglos del Imperio Otomano que sustanciarían el nacimiento del Yihadismo. Con el nacimiento dell concepto de Estado-nación, en el Imperio Otomano, a pesar de la fragmentación, subsistían pueblos que todavía no habían adquirido un sentimiento nacional con posibilidades de doblegar el centralismo otomano (kurdos, armenios y otros pueblos como los sirios, jordanos y palestinos que lo desarrollaron posteriormente). Los países europeos que rodeaban el Imperio fuertemente desarrollados por la revolución industrial detentaban un predominio colonial que acentuaba las diferencias económicas y la miseria (tratados de exclusividad derecho de comerciar sin trabas dentro de los dominios otomanos, intercambio de mercaderías con fuerte valor agregado contra producciones agrícola-ganaderas poco elaborados). En esa circunstancia diferencial la religión de la mayoría musulmana habría cumplido el rol unificador que el nacionalismo representaba, un sentimiento que despertó una fuerte oposición hacia los pueblos de otras creencias. Esa situación que se vislumbra cuando el derrumbe del Imperio y se acentúa en el siglo XX con la globalización y el neocolonialismo, no habría sido ajena al surgimiento del fundamentalismo yahidista en este siglo.

En el siglo XIX con algunos sultanes que intentaron reformas y empeñaron esfuerzos en eliminar la corrupción y el nepotismo, el Imperio Otomano estaba enfrentado con Francia y Gran Bretaña, la primera bajo Napoleón Bonaparte, habían devenido los enemigos número uno del Islam: los territorios de la península Árabe, de Siria y de Iraq sufrían un permanente apremio por sus exigenxias coloniales. En 1876 el sultanato estaba en manos de Abdul Hamid II, un sultán conservador que debatiéndose entre los sectores reformistas y los Jóvenes Turcos, un partido nacionalista laico, declaró la guerra a los enemigos colonialistas bajo la bandera de la yihad, “la guerra santa”. La religión islámica era el elemento unificador y convocante que el sultán necesitaba contra los enemigos no musulmanes. Este episodio poco conocido, sería de mínima trascendencia dentro de las innumerables guerras turco-europeas, si no pusiera en evidencia la incorporación en la estructura ideológica del islam de un pilar que conforma el yihadismo del siglo XX: el fanatismo religioso, dinamizador de la guerra y de la lucha contra enemigo colonial doblemente  enemigo en cuanto expoliador y en cuanto no musulmán. Se entiende así como con el nacimiento del Estado-nación, el nacionalismo y en este caso su sucedáneo el fanatismo islámico dinamiza la violencia como arma de guerra. A la componente de violencia y al miedo a la muerte, los combatientes deben sobreponer el fanatismo; en las guerras de otros tiempos y aún a veces en las actuales, los alicientes eran la recompensa de los botines que los saqueos les procuraban o las apreciables pagas que como mercenarios les acordaban. Con el Estado-nación, el nacionalismo dinamiza al combatiente en cuanto el enemigo no está individualizado, le quita un componente humano, el enemigo es la nación contra la que se combate. El nacionalismo revitaliza un concepto que existía en la Antigüedad, cuando la nación no existía; en las Guerras Médicas los enemigos eran “los” medos y “los” persas”, en el Imperio Romano, en las Guerras Púnicas, “los” cartagineses (Delenda est “Cartago”) en la conjunción del islamismo yahidistal, el sentimiento nacional es reemplazado por la religión como elemento unificador a través del fanatismo.

Una de las motivaciones repetidas continuamente por los radicales yaihidistas es que el Corán promete bienaventuranzas a quienes combaten «en la senda de Dios» y especialmente a quienes mueren en dicho combate; aunque para muchos musulmanes esta clase de recompensas se circunscriben al contexto de las batallas en los tiempos de Mahoma, no es dificil imaginar que esos etímulos estén en el ánimo de los terroristas suicidas. . Los musulmmanes fanatizados a menudo creen que los atacantes suicidas,  mártires de la causa, de la Guerra santa, recibirán la recompensa de ir al Jannah (paraíso).Esto es lo que el Corán dice en el versículo 44:51-55: “Los que teman a Alah estarán, en cambio, en lugar seguro, entre jardines y fuentes, vestidos de satén y de brocado, unos enfrente de otros. Así será. Y les daremos por esposas a huríes de grandes ojos. Pedirán allí en seguridad, toda clase de frutas”

En 1908 Abdul Hamid II fue derrocado por los Jóvenes Turcos. El sultanato continuó en manos de su hermano aunque compartiendo el poder con los Jóvenes Turcos. En 1922 un nuevo golpe pone fin al sultanato y al Imperio; es el nacimiento de la República Turca bajo la égida de los Jóvenes Turcos con Mustafá Kemal Ataturk.a la cabeza. Ese período incluyó la primera Guerra Mundial y a partir de 1915 el Genocidio Armenio que la República Turca se niega a reconocer como tal.

El yihadismo en su expresión terrorista

La Guerra Santa era el equivalente de las luchas por la independencia y las guerras de liberación latino americanas contra el colonialismo europeo. En el siglo XIX el fundamentalismo islámico había sido  el  sucedáneo del nacionalismo que  el conglomerado otomano necesitaba como elemento unificador. En el Siglo XX  en correspondencia con la desaparición del Imperio Otomano, la desaparición de los imperios coloniales (español, francés, británico, portugués, holandés, alemán) y la estabilización geopolítica del estado-nación surgen nuevas guerras o conflictos por la independencia; la Guerra por la Liberación de Argelia, la de Indochina encuadraban dentro del esquema de guerras del siglo anterior.  El IRA, en Irlanda y el ETA, en el país Vasco, son en cambio expresiones de luchas de etnias que quedaron atrapadas en los Estado-nación de otros pueblos. Al no ser enfrentamientos territoriales, los enfrentamientos devienen en general internos lo que los  lleva al sabotaje, al terrorismo.

El terrorismo surge también en otro tipo de enfrentamientos, en contra de los regímenes autoritarios. En Rusia a fines del siglo XIX  surgen los narodniki (“Voluntad del Pueblo”), Bakunin, Kropotkin, el anarquismo, luego, los mártires de Chicago (el 1º de Mayo); en el siglo XX los anarco comunistas, el atentado de Sarajevo ( la Primera Guerra Mundial), la Revolución Rusa; en 1931 con el crecimiento de la tensión en Palestina, el Irgun, el Stern y los atentados; después de la creación del Estado de Israel, el Fatah, la OLP, el Hamas, el Herzbollah, en 1968,Luther King; en 1970 el Ejército Rojo Aleman  (la Banda de Baader-Heinhof), las Brigadas Rojas de Italia, el Setiembre Negro y las Olimpiadas de Munich, los primeros secuestros de aviones y atentados suicidas y tantísimos otros; además de los perpetrados por las organizaciones de derecha (la OAS, el Ku Klux Klan). Cuando en 1989 bin Laden funda  Al-Qaeda, el terrorismo era una realidad en el mundo.

El terrorismo no es un fenómeno nuevo ni es patrimonio del Islam. El primer grupo históricamente registrado como precursor del terrorismo es el de los zelotes o zelotas. Era una de las sectas religiosa judías del siglo I; se caracterizaban por su compromiso con la libertad política y por su “empeño” en terminar con la dominación romana. El nombre deriva del griego zelotum (tener fervor por). Flavio Josefo les adjudica su consubstancialidad  con “Dios su único dueño”. En una actitud extrema estaban los sicarios. Flavio Josefo los consideraba asesinos aislados que apuñalaban a los traidores a la causa de la libertas con una daga curva (la sica). Era la “violencia sagrada”. Las comillas son significativas, los términos que encierran pareciera que fueron calcados por el yihadismo.

El Yihadismo como movimiento político.

En la línea que propugna volver a los inicios, a los ancestros, el “salafismo” (del árabe salafo «ancestro») es una ideología intermedia anterior al yihadismo, un fundamentalismo no yihadista, en cuanto pretende establecer un régimen musulmán sin recurrir a la violencia. Algunos de sus voceros como Ibn Taymiyya en el siglo XIV, propugnaba la condena de las innovaciones teológicas. En el siglo XVIII para el Iman Ibn Abdu-l-Wahhab, el declive de los países musulmanes frente a occidente resultaba del olvido del mensaje original del Islam y de las creencias corruptas que durante siglos habían ido abriéndose paso. En la línea del islamismo moderado del wahabismo, el sheik Muhammad al-Albani entiende que la acción política más eficaz pasa  por la predicación de una fe regenerada y la re-islamización de las sociedades musulmanas que por la acción directamente política. Es la doctrina religiosa oficial en Arabia Saudíta.

Los Hermanos Musulmanes o Hermandad Musulmana fundada en 1928 por Hasan al-Bana, sería la primera organización política musulmana precursora del  yihadismo.  Durante más de cuatro siglos Egipto había estado bajo la égida otomana con un contenido fuertemente islámico. A partir de 1882 fue un protectorado británico y aunque en 1922 recuperó la independencia, Francia y Gran Bretaña, custodios de los intereses del Canal de Suez, mantuvieron sus prerrogativas de potencias coloniales. En un país donde el sentimiento nacional no estaba todavía maduro, el Estado-nación dejaba su impronta en la forma de un  sentimiento religioso unificador. No es pues de extrañar que el contenido ideológico de la Hermandad Musulmana fuera salafista (volver a los inicios y a la sharia (leyes religiosas) y enfrentar al colonialismo. Era una réplica de la yihad lanzada por Abdul Hamid II en el siglo XIX. El terrorismo estaba instalado en el mundo, pero el Yihadismo no tenía todavía la agresividad en cuanto generalización del enfrentamiento con los países no musulmanes y la imposición del islamismo por la violencia.

A partir de 1941 despunta la figura de Gamal Abdel Nasser y el nacionalismo en la forma de panarabismo, en 1948 Egipto forma parte de la coalición árabe en la Guerra de la Independencia.  en 1952 es el conflicto de Suez. ( [9])  En ese contexto la Hermandad Musulmana va a incorporar los elementos que completarán su conformación Yihadista, el abandono del localismo egipcio y su incorporación al panarabismo (luego panislamismo) un enfrentamiento generalizado con el colonialismo y la identificación con la lucha contra los países de creencia no islámicas son componentes esenciales.Hacia 1949 la Hermandad se había extendido a Siria, Jordania, Palestina y el Llíbano.

Enfrentada con Nasser contrariada por su enfoque secular de la lucha, en 1954, la Hermandad es disuelta. Surge la figura de Sayyed Outub con ideas fuertemente radicalizadas, .al Bassa había sido asesinado. Las prácticas occidentales y el secularismo, afirmaba Qutub, han llevado a la sociedad musulmana a la debilidad. Para Qutub, la solución se encontraba en las prácticas del takfir y en la yihad. El takfir, declarar no musulmanes a los musulmanes que se han apartado del camino del Islam; en cuanto a aquellos que se oponían al Islam, la confrontación violenta la yihad era el camino

Hemos registrado que tanto en el episodio inicial de fin del siglo XIX como en el siglo XX como con la Hermandad Musulmana, el Yahidismo  surge enfrentando con violencia a las potencias coloniales. ([10])

En 1989 Osama bin Laden funda Al Qaeda. Con Al Qaeda (derivada de una palabra árabe que significa “La Base”) es el estallido de la difusión mundial del yihadismo. Al Qaeda es responsable de los atentados del 11 de septiembre de 2001 de las Torres Gemelas y el Pentágono, de los de las embajadas estadounidenses de Nairobi en Kenia y Dar as Salam en Tanzania y de numerosos otros  En 1985 participa del lado de los Estados Unidos en el conflicto de Afganistan donde los soviéticos habían intervenido para defender un gobierno comunista acosado por la guerrilla islámica, de los talibanes. Se genera un conflicto entre el régimen Yihadista de los talibanes, (según bin Laden un verdadero Estado islámico) y un régimen islámico liberal apoyado por los EEUU que controlan el país. Ante la situación, Al Qaeda rompe con los EEUU al que considera anti islámico, pro sionista y expoliador de las riquezas afganas. Con esta actitud Al Qaeda termina de definir su Yihadismo en su conformación ideológica acabada: derrocar a los gobiernos liderados por musulmanes moderados que considera apóstatas, impíos y corruptos y oponerse con actos de terrorismo a sus aliados de occidente.

Con ese accionar Al Qaeda va a apoyar los movimientos yihadistas: Al Qaeda Islamic en el Magreb, Abu Sayad en Filipinas, la Yihad Islámica Palestina, la Gama’a Islamiya egipcia y organizaciones terroristas pakistaníes, indonesias, los yihadistas iugures de China, la Brigada Al Mujahid de Bosnia Herzegovina, el movimiento independentista checheno. En numerosas ocasiones, aunque sin lograrlo puso sus miras en Arabia Saudita. Sus propósitos generales eran establecer estados afines desde donde iniciar la expansión con pretensions de recuperar los territorios islámicos “ilegítimamente usurpados” y recrear el califato de corte islamico radical a nivel mundial. Bin Laden es asesinado en 2011, su sucesor es, el egipcio Ayman al-Zawahiri.

La guerra de Iraq fue el comienzo de una nueva etapa. Con el pretexto de detener la fabricación de armas de destrucción masiva, EEUU inició la invasión de Irak. La derrota de los militares iraquíes y el derrocamiento de Sadam Husein fueron rápidas, su captura fue en diciembre de 2003 y su ejecución en diciembre de 2006. La coalición dirigida por los Estados Unidos estableció un nuevo gobierno bajo su control. La llamada Operación Libertad Iraquí . no encontró pruebas de la existencia de armas de destrucción masiva, había sido un “error de información” de la CIA, un “error” con otras implicancias, además de provocar la muerte de 4.000 soldados estadounidenses, los EEUU se quedaron con la explotación de los pozos petrolíferos iraquíes. En la conjunción de invasión, control político del país y explotación petrolera, la reacción yihadista no tardó en aparecer. Instruidos, armados y financiados por Al Qaeda comenzaron a llegar miles de yihadista extranjeros algunos reclutados en países occidentales como Francia, Reino Unido o España, artífices de una “guerra total”, contra las fuerzas de ocupación y los musulmanes moderados, tratando de crear la mayor confusión enfrentando a sunitas y shiítas .En ese contexto, escindido de Al Qaeda, nace el EISI (Estado Islámico Sirio Irakí), un proto-Estado musulmán ubicado entre Siria e Iraq. Su líder es Abu Bakr al-Baghdadi, auto proclamado “Califa” y como tal con los propósitos de levantar un “imperio pan-islámico”. Un nuevo contendiente que con la toma de Mosul termina de complicar la situación bélica. Por un lado constituye un movimiento yihadista con dominio territorial, que como califato pretende la hegemonía sobre todo el mundo islámico, con acceso y control derecursos energéticos. Por otro lado confirma la tradicional característica musulmana,  la “vocación” fraccionalista y al mismo tiempo surge en competencia con Al Qaeda lo que neutraliza la posibilidad de que las dos redes se alíen contra el enemigo común de Occidente.

Peleando con la sombra de un fantasma

Retomemos algunas de nuestros  comentarios y conclusiones . Los musulmanes moderados existen y son numerosos, el tema del terrorismo puede ser tratado a través del diálogo con esos sectores. En relación a los sectores del fundamentalismo yihadista, aun si minoritarios son numerosos. Y sus posibilidades de éxito, de acuerdo a nuestro análisis son nulas, Pero el ímpetu con el que despliegan su accionar y los males que  sus atentados producen exigen una respuesta realista. El enfoque con el que Europa, gobiernos y medios, encaran el tema de los refugiados es inconducente. Su lucha contra el terrorismo, también lo es. El terrorismo yihádico es como un fantasma envuelto en la exaltación de su fanatismo. Europa pelea con su sombra y no contra los responsables de su existencia

Cuando en el Siglo XX, nace el Yihadismo el terrorismo estaba instalado en un  mundo con un capitalismo globalizado e invasivo y un Neocolonialismo depredador de los recursos naturales de los países dominados. Conformó organizaciones cuyos  integrantes son individuos con una religiosidad exaltada, una persistente formación en las escuelas coránicas, que creen en las insustituibles verdades del Islam y la invalorable certitud que su muerte por la causa será correspondida por una existencia pletórica de exquisitos manjares y goces. El triunfo de la causa con el poder centralizado del califato, a través de una acción directa no parece posible tanto por el fracaso histórico en mantener la unidad, como por  su propia estructura terrorista celular, absolutamente opuesta a las de los adversarios en la Segunda Guerra Mundial (tomados como en una situación similar) en los que las exigencias tecnológicas y organizativas eran elementos fundamentales e insustituibles En esa conjetura hasta es imaginable que el Yihadismo pudiera intentar el uso de medios (biológicos o químicos). Lo intentó en la década del 90 la secta japonesa  Aun Shinriyo  del guru  Shoko Asahara; en el supuesto de algunos logros parciales, difícilmente podría evitar que la contaminación provocara su propia desestructuración

Descartada la posibilidad de un triunfo por acción directa, el arma que por el momento el Yihadismo ha utilizado,  la del terror en las formas más atemorizadoras y degradantes, la lapidación, los asesinatos con un cuchillo, a menudo acompañados por gritos de Allah-u-Akbar, “Alah es grande”, acciones con gran efecto y repercusión que no pueden ir más allá que el impacto que la acción misma produce. No es pensable que con esa metodología el Yihadismo pueda  convencer a los “no-musulmanes sobre la validez de su creencia y tampoco que la sociedad se allane a someterse a su dominio. Quizás sí, que después de cruentas e innumerables luchas, el sector de los no creyentes  exhausto podría terminar por claudicar; con el 80%: de la población agotada sería el  fin de la humanidad: “el fracaso de un  triunfo”, una novela de Ciencia Ficción.

¿Cuál sería la salida?. En el contexto de la ola migratoria que Europa sufre, habría que comenzar por reducir la presión demográfica, modificando en los países subdesarrollados las estructuras de explotación de los recursos naturales y favoreciendo en los países con escasos recursos, políticas energéticas, hídricas y demográficas que establezcan el equilibrio de las poblaciones en la indigencia. Se crearía una situación de bienestar que segaría las alas de la exaltación fundamentalista. Esta política debería ser acompañada por un proceso que llevara a  la reducción de las diferencias sociales. Una macropolítica que favorecería la incorporación y asimilación de los sectores sociales marginados, que terminaría con la xenófoba y que en la globalidad valorizaría las  diferencias como particularidades de los pueblos, regiones y países.

¿Se puede decir que esto es también Ciencia Ficción? No lo creo, en todo caso es un camino.




NOTAS AL PIE

[1]) Algunas precisiones semánticas: los términos Islam y sus derivados, islamismo (la religión), islámistas (los que “siguen” la religión) derivan de la palabra árabe salam “paz”, con la misma raíz hebrea de tres letras (s-l-m) “shalom”, que significa literalmente ‘aceptar, rendirse o someterse’ a la autoridad de Dios (Alah). Mahoma es un nombre (Muhamet, en árabe) en particular el del Último Profeta. Mahometanos, son los seguidores de Mahoma. La palabra “mahometanismo” estaría mal empleada, induciría a significar “adoradores” de Mahoma, “el más grande”, “el último profeta”, pero no divino. A diferencia de Cristo que para el cristianismo, más precisamente para el catolicismo, es adorado como hijo de Dios y por lo tanto divino. En cuanto al término musulmán, es el equivalente en persa de islámista.

([2]).Richard A Clarke funcionario del Departamento de Estado de los EEUU, Coordinador Nacional de la Seguridad y del Contraterrorismo, durante Reagan, Bush padre, Clinton, y Bush hijo.

([3]). En 1939 antes de la guerra el Tercer Reich, contaba con 87,1 millones que incluían s 10,3 millones en Austria y 7,3 millones en Bohemia-Moravia), Eran probablemente algo más del 10% de la población Europea

([4]). En países como Francia forman alrededor del 10% de la población., el 7% en Alemania. Dinamarca tiene un cuarto de millón de musulmanes (4,4% de la población), España alrededor del 4%. No son valores importantes pero inquietantes, sobretodo sintomáticos

([5] ). Una declaración de la ministra francesa de Justicia, Michèle Alliot-Marie, ante el Senado “el velo integral islámico pone en peligro el modelo de integración francés”

([6])  A diferencia del vacío político e ideológico que el islamismo encontró en Occidente, el subcontinente indio estaba dividido en regiones religiosamente enfrentadas (zoroastrismo, hinduismo, brahmanismo, budismo). Aunque en el siglo XI el hinduismo fuera la religión dominante, cuando los musulmanes hicieron pie en la región, la masividad de la población y la diversidad religiosa los colocó en una situación de competencia sin posibilidades de dominación. Más allá en el Extremo Oriente, China había consolidado un Imperio bajo el patronazgo del budismo que se había extendido a Japón y parcialmente al norte de la India, Afganistán y Asia Central era una situación contraria a la anterior que igualmente limitaba su avance. Quedaba expedito el sudeste asiático y hacia allí los musulmanes continuaron su expansión. Mientras tanto en las estepas de Mongolia, turcos y mongoles preparaban su próxima entrada en escena.

([7]) .En el dominio central del califato surgieron los taháridas  cuyo fundador era un esclavo persa. Luego vinieron los samánidas con Bukhara como capital que extendieron el dominio hasta Samarcanda. Además los idrísídas en el Magreb, los aghlábidas en Kairuán y Sicilia, los tulúnidas en Egipto y Siria, los ikshídidas, también en Egipto, los hamádanidas en Mesopotamia y Siria.

 ([8]) Di a los infieles que si cesan de enfrentarse, se les perdonará lo pasado, pero si reinciden, combatid contra ellos hasta que se rindan al culto a Alá[ (Corán 8, 38-9).

Combatid contra quienes, habiendo recibido la escritura no creen en Alá ni prohíben lo que Alá y su enviado han prohibido, ni practican la religión verdadera. Luchad hasta que humillados, paguen el tribute. (Corán 9, 29)

Matad a los que asocian deidades a Alah [los politeístas] dondequiera que los encontréis, capturadles, sitiadles, tendedles emboscadas con todas las artes. Si se arrepienten, rezan  y dan limosna, dejadles en paz, Alah es compasivo y misericordioso. (Corán 9, 5)

([9])´Sin que ello signifique poner en duda que la Partición de Palestina y la subsiguiente creación del Estado de Israel fue una decisión de las Naciones Unidas justificada por las inconsecuencias y errores de la Segunda Guerra Mundial (sin hablar de la Shoah) no podemos no referirnos a los intereses geopolíticos y económicos que entraron en juego en el conflicto que se generó. Nos referimos tanto a las potencias Europeas, a los EEUU, a la Unión Soviética como a los señores y magnates árabes. Su análisis sería el tema de otro artículo.

([10]). Tras la muerte de Nasser y con la toma de poder de Anwar el-Sadat la Hermandad se fue reincorporado paulatinamente a la vida política de Egipto Durante la década de los 90 y primeros años del siglo XXI, evolucionó hacia un Islamismo moderado en el que la mayoría de los nuevos cuadros aceptan el pluripartidismo, (incluyendo a coptos y comunistas). En Jordania ha formado el Frente de Acción Islámica; en Sudán el líder Hasan al-Turabi está históricamente ligado a ella. En Siria ha formado uno de  los grupos principales de oposición al gobierno de Hafez al-Assad, contrario a sus ideales seculares. Aparentemente ninguno de ello habría abrazado el fundamentalismo terrorista

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